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POR PERPLEJITA ME HALLO >

Vacunas

   

Un juzgado de Granollers ha obligado a unos padres a permitir que realicen a su recién nacido una prueba para determinar, de forma preventiva, su tolerancia a la glucosa. Los padres se negaban alegando que no deseaban que su bebé, una hermosa criatura de más de cuatro kilos, pasara por el sufrimiento del pinchazo. El tira y afloja entre los médicos y los padres lo ganaron aquellos por mediación de un juez.

Esto se relaciona con informaciones recientes según las cuales la negativa de un número creciente de padres a vacunar a sus hijos estaba dando lugar a un pequeño repunte de enfermedades ya controladas, como el sarampión.

Solo sirve la racionalidad para conjugar el derecho de los padres sobre los hijos y la autonomía de los pacientes, con el derecho a la salud y a los protocolos médicos establecidos para su salvaguarda. ¿Qué hubiera sido de ese bebé catalán si dentro de unos meses desarrolla una patología que hubiera podido prevenirse mediante la prueba a la que sus padres se negaban? ¿Cuánto daría una madre africana por acceder a las vacunas que tantos padres europeos desprecian por considerarlas “debilitadoras del sistema inmunológico” de sus hijos?

El que llega a médico es porque lo ha estudiado. Y mucho. Y frente al poder de seducción de tantas conspiranoias hiladas con encanto deben anteponerse siempre los avances contrastados de la ciencia médica, que es la que ha alargado nuestra esperanza de vida y nos ha dado una mayor calidad para disfrutarla hasta el final. Nosotros y nuestros hijos.