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BALONCESTO > EL REPORTAJE

Vida después de la élite

   

El jugador Iván Rodríguez | DA

JOSÉ ANTONIO FELIPE | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Para muchos fue, es y será el mítico capitán del Tenerife Baloncesto que tan buenos momentos regaló a los aficionados del aficionado blanquiazul. Con ese equipo logró un ascenso a la ACB y una Copa del Príncipe de la que fue MVP tras dos memorables actuaciones frente a Menorca y Bilbao. Iván Rodríguez abandonó el profesionalismo hace ahora un año. Por delante, muchos proyectos novedosos, varios relacionados con su gran pasión, el baloncesto, y muchos retos ya que no todos los jugadores profesionales que abandonan el deporte de élite se adaptan de la mejor manera posible a su nueva vida.

A Iván Rodríguez, la decisión de dejar el baloncesto profesional no le llegó de repente: “Poder dar ese paso es, a veces, muy complicado, pero todo depende de la forma en la que te llegue. Si es una lesión la que te deja fuera es bastante peor, pero, en mi caso, con 35 años, te ibas poco a poco haciendo a la idea”.

Ante todo, la actitud de Rodríguez fue siempre muy positiva, teniendo en cuenta que durante mucho tiempo pudo ganarse la vida con lo que más le gustaba hacer: “Soy consciente de que he sido una persona muy afortunada porque jugadores con más talento o con más condiciones no han podido jugar en la máxima competición defendiendo a equipos de mi tierra. No hay que ser egoísta. Me siento realmente satisfecho”.

Aparte, Iván siempre entendió que ese hilo con el baloncesto tenía que seguir, no podía romperse de repente, así que encontró acomodo en un club de cantera: “Ha sido clave para que no fuera nada traumático el haberme involucrado de lleno con el Club Baloncesto Santa Cruz a varios niveles. Me he formado como entrenador consiguiendo el título de primer nivel, he seguido compitiendo en Primera Autonómica con el primer equipo del club…eso provoca que nunca lo dejes del todo y tampoco que lo hagas de golpe y te metas en una oficina únicamente. Yo sigo en contacto con este deporte de manera diferente a la anterior, pero muy gratificante en todo momento, y que me ha dado muchos buenos momentos”.

Nueva vida laboral

Iván Rodríguez es un deportista con la cabeza muy bien amueblada. Durante las concentraciones con el Tenerife Baloncesto siempre se le pudo ver leyendo la prensa especializada en economía e informándose sobre el mundo de los negocios, ya pensaba en un futuro, no demasiado lejano, lejos de las canchas.

Con sus estudios de empresariales, le llegó el momento de arrimar el hombro en el negocio familiar: las peluquerías Cafat. “Aquí ayudo a mi hermano con la labor de gerencia. Echo una mano en todo lo que se puede porque en los tiempos que corren es muy necesaria y trato de ayudar con lo aprendido en mis estudios. Es un mundo aparte al que has vivido siempre y debes aprender muy rápido al tener a tu cargo a mucha gente. Podríamos establecer un símil con el capitán en un equipo de baloncesto, pero es aún más serio”.

Soy consciente de que he sido una persona muy afortunada; ahora tengo muchos planes e ilusiones en mi cabeza,que quiero cumplir”

Sin concentraciones, entrenamientos y sesiones de recuperación, pero con entrenamientos a un equipo de base, jugar en el mismo conjunto en EBA y asumiendo labores de gerencia, Iván aún puede ganar más tiempo que antes para estar con su familia: “Está claro que tu vida personal llega a cambiar. Yo me he dedicado a ponerme objetivos y planes para ir cumpliendo poco a poco, eso ha provocado que tampoco haya podido tener demasiado tiempo libre, pero antes, con viajes y partidos, los fines de semana estaba mucho más limitado. Ahora puedo aprovechar para poder pasar más tiempo con mi familia”, destaca con la serenidad del que disfruta haciendo lo que le gusta.

Seguir compitiendo

La posibilidad de poder continuar jugando le llegó a Iván Rodríguez de la mano del CC Meridiano Santa Cruz que militaba en Primera Autonómica, una categoría desconocida para él hasta ese momento: “Siempre he sido un jugador que se adapta a las circunstancias. En momentos he sido titular, pero otras he ‘chupado banquillo’. Este año he jugado muchos minutos y las defensas han sido muy férreas, pero me he divertido mucho”.

Obviamente, las diferencias respecto al profesionalismo son evidentes: “Aquí entrenamos tres días a la semana y no tenemos sesiones por la mañana. Aún así le echo horas para estar a un buen nivel. Eso unido a la dirección de Pablo Melo y del club junto al trabajo de mis compañeros sirvió para lograr el ascenso en una cancha como la del Náutico” destaca.
La llegada al Santa Cruz le sirvió para conocer el baloncesto desde el otro lado, el del preparador: “Creo que como entrenador debes plantearte que lo que tienes delante son chicos que aún se están formando como jugadores y como personas, por lo que debes enseñarle valores además de cuestiones tácticas y técnicas”, destaca Rodríguez al ser cuestionado por su faceta de entrenador de uno de los equipos cadetes de la entidad santacrucera.

“No son profesionales a los que les puedes dar cuatro gritos porque eso va en el sueldo. Lo importante, más en estos tiempos, es acercarles al baloncesto para que se ilusionen con él estén motivados a la hora de entrenar. Ese objetivo es el que tenemos que trabajar de verdad”, destaca mientras no recuerda haber tenido nunca ninguna mala experiencia con un entrenador en su etapa de formación como jugador de base.

Su próximo reto, la Liga EBA, una categoría que ya vivió hace mucho tiempo, mientras sigue disfrutando de cada nuevo paso que da en su nueva vida.

[apunte] Estuvo en ACB con dos equipos

Iván Rodríguez, a pesar de surgir de las categoría inferiores del CB 1939 Canarias, siempre quedará vinculado al Tenerife Baloncesto equipo con el que logró ascender a la Liga ACB con el que protagonizó un primer año de ensueño y otro de auténtica pesadilla. Junto al canarista Richi Guillén, es de los pocos jugadores que han podido jugar en la máxima división con equipos de las dos provincias canarias. Rodríguez debutó en ACB con la camiseta amarilla del Granca.[/apunte]