“El hijo del senador armó la bronca gritando que se meaba en las chicas”

JUAN MANUEL PARDELLAS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Hubo altercado en la sala Gola de Madrid, pero no por el presidente del Cabildo de La Gomera y senador, Casimiro Curbelo, sino por su hijo, Aday, según la versión ofrecida ayer a DIARIO DE AVISOS por uno de los responsables del local madrileño. Curbelo, su hijo y un amigo, entraron la noche del miércoles en la sala. El histórico político y el amigo se sentaron en la barra. “Se comportaron como auténticos caballeros en todo momento, estaban charlando tranquilamente y pagaron sus consumisiones”, relató a este periódico el responsable del local, que solicitó el anonimato.

“Fue su hijo el que ya vino envalentonado, haciendo gracias con las chicas, presumiendo de abdominales y brazos; a medida que pasaban los minutos su carácter cambió cuando se puso calentón y vio que las chicas ya no le hacían ni caso”. En ese instante, el carácter bromista del joven “se convirtió en violento, con gritos e insultos a las chicas del tipo “me meo en todas vosotras” o “tendríais que pagarme todas a mi”, muy bravucón”. Fue en ese instante cuando, “a menos de un minuto de que lo echáramos”, un cliente “le plantó cara y lo garró de la camisa”. En ese instante, y siempre según esta versión, Casimiro Curbelo y su amigo sí intervinieron para separarlos “y defender al hijo”, momento en que “los cuatro agarrados se empujaron hacia el exterior de la sala”.

Sala Gola Madrid
Panorámica de la sala Gola tomada de su página web. / DA

Al salir precipitados, la puerta se abrió e impactó con el espejo de la entrada, que “quedó hecho añicos”. En ese momento, los responsables de la sala Gola entraron al cliente que salió en defensa de las mujeres “y no dejamos entrar más a los otros tres; nos dijeron que nos íbamos a enterar y que nos iban a denunciar en la policía”. Y lo hicieron. El responsable del local confirma que, horas después, recibió la visita de agentes de paisano que reclamaron la versión de lo ocurrido. “No sé de dónde habrá salido la versión tan disparatada de los servicios sexuales, nunca los pidieron, estaban bebiendo con tranquilidad; no hubo nada de eso; éste es un local de apenas 80 metros cuadrados, con un sólo camarero, el lugar más seguro de toda la zona y lo mejor que hicieron fue venir aquí y no a otros de los alrededores”, aclara este portavoz.

Según su versión, ni siquiera cuando Curbelo “sacó toda su mala leche cuando no lo dejábamos entrar de nuevo y nos amenazó con denun ciarnos, jamás se identificó ni como político ni senador; hasta ese momento se había comportado correcta y tranquilamente hasta que salió en defensa de su hijo”. El responsable del local reconoció que “a las chicas ya no les asusta nada; cada dos o tres meses viene un joven como éste con intenciones de dar por saco; lo invitamos a marcharse y ya está”.