CASO CURBELO >

“Me saltaron cuatro arriba, me tumbaron, me rompieron gafas y móvil y me esposaron”

TINERFE FUMERO | SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA

Antes de comenzar la entrevista que concede a DIARIO DE AVISOS a su llegada a La Gomera, el presidente insular y senador, Casimiro Curbelo ofrece su relato pormenorizado acerca de los hechos que condujeron a su detención en Madrid:

La previa

“El miércoles día 13 el pleno del Senado terminó a las 7 de la tarde, y, como suelo hacer, me quedé trabajando en mi despacho en el Senado, y más tras una semana de tantas tensiones. Trabajé hasta las 10 y, de 11 a 1.30 aproximadamente, invité a mi hijo, Casimiro Aday, que vino acompañado de un amigo, Francisco Darias Vizcaíno, a cenar a un restarante que se encuentra cerca de donde yo vivo habitualmente, concretamente en Pío Baroja 6 y se llama exactamente Pazo Coruña. Lo escogí porque el maître es un gomero”.

Celebración con causa

“Terminamos a la 1.30 y yo me iba para casa -continúa Curbelo-, pero ellos insistieron en seguir porque celebraban el final de sus carreras universitarias: Francisco Darias terminó Arquitectura y mi hijo Ingeniería de Telecomunicaciones. Me invitaron a ir a un lugar de la calle Orense: un lugar de mucho movimiento donde hay bares, restaurantes, alguna discoteca, etc”.

“Y allí fuimos en taxi -sigue-, y estuvimos hasta las tres de la mañana. Es en este lugar donde se produce una discusión entre un camarero y Casimiro Aday. Al final termina sacándolo fuera y, como fuimos juntos, dijimos si tú te vas nos vamos todos. Pero él decía ‘coño, no es normal esto; por qué tengo que irme’. Y yo decía a Aday que las cosas son así, pero él insistía que quería denunciarlo a la policía. Pues vamos y lo acompañamos”.

El puesto

“Lo hicimos porque vimos que había una comisaría de policía allí al lado, a pocos metros”, relata Curbelo. “Había un policía al que Aday dijo: ‘Señor, quiero denunciar que estaba en un bar hasta hace poco y sin motivo alguno me echaron’. El agente no le dio importancia y le ignoró, por lo que volvió a pedirle: ‘Señor quiero denunciar lo que me acaba de ocurrir’, a lo que respondió el policía ‘váyase’. Cuando le volvió a insistir, el agente le gritó: ‘¿No le he dicho que se vaya?’, y lo empujó”.

Casimiro Curbelo enseña los daños en su teléfono móvil. / DA

“Como Aday seguía insistiendo (‘Señor no me empuje porque he venido a denunciar algo porque me asiste en derecho)’, le iba a empujar otra vez y fue cuando le aguantó las manos. Entonces interpreta que hay agresión y lo meten para adentro, lo esposan y lo detienen. Inmediatamente le recriminé que estaban cometiendo una ilegalidad: un detención sin motivo alguno, porque no hubo ni agresión ni insulto ni nada. Fue un capricho”.

Arresto del senador

“‘Están cometiendo un atropello’, les gritaba yo, pero me respondían ‘usted se calla’. ‘Esto es una detención ilegal y vais a pagar las consecuencias porque lo denunciaré’ repliqué. Yo insistía ‘esto es injusto’, ‘lo tratan como si fuera un terrorista o un delincuente’, les decía”.

“De repente, saltan cuatro para la puerta, me arrastran para dentro, me tumban al suelo, me rompen las gafas, me rompen el teléfono, me retuercen los brazos y me colocan las esposas. Yo detenido también”, narra Curbelo.

“Fue entonces cuando me identifico como senador y les digo que están cometiendo un delito muy serio. ‘Para detener a un senador tiene que cometer un flagrante delito, y ustedes pueden inventarse el delito pero yo no lo he cometido’, dije.

“Nada fue a las seis de la mañana, lo de la hora se lo inventaron para justificar ese cuento de las putas. Luego nos llevaron a Tetuán esposados. Allí esperamos para prestar declaración y yo pedí si se podían agilizar las diligencias porque teníamos que tomar un avión. Vino un tipo que nos miró despectivamente y dijo en voz alta: así le va al país. Le comenté a Aday: ‘Ya verás como éste nos jode’. Efectivamente. Al poco volvió y nos llevó de nuevo al calabozo. Salimos a las dos’.

[apunte]

Vaya nochecita

La imagen que acompaña este artículo es otro recuerdo de una noche de verano en Madrid que ya es inolvidable. Casimiro Curbelo enseña los daños en su teléfono móvil, acaecidos cuando los policías lo arrestaron. “Las gafas también se partieron, pero conseguí otras y las dejé en Madrid. Se las enseño otro día”, promete un político que mantiene la calma a pesar de haber sido noticia en toda España… y para mal. Tanto durante la entrevista con DIARIO como en la rueda de prensa Curbelo se muestra tranquilo a pesar de lo sucedido. E insiste: “Mis abogados preparan una respuesta contundente”.

[/apunte]