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“Tricicle es una máquina de tres piezas indispensables las unas para las otras”

Tricicle Forever Young
Tras la experiencia de Spamalot, Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans (arriba, de izquierda a derecha) vuelven a asumir un proyecto como directores pero sin subirse a las tablas: Forever Young. En este caso, el elenco (en la imagen inferior) que llegará a final de mes al Teatro Guimerá está compuesto por los actores María Adamuz, Jacobo Dicenta, Dulcinea Juárez, Armando Pita, Edith Salazar y Rubén Yuste. Entre la música y el humor, ellos serán quienes se pongan a recordar en la residencia. / DA

SANTIAGO TOSTE | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans: Tricicle. 32 años haciéndonos reir sin apenas pronunciar palabra. Tricicle visita Tenerife (Teatro Guimerá, 29, 30 y 31 de julio), pero desde una faceta a la que no nos tienen tan acostumbrados: la dirección del grupo de actores de Forever Young, una propuesta teatral, musical y humorística ideada por Erik Gedeon, que conocieron en Noruega. Con una de las ruedas de este Tricicle, Carles Sans, conversó DIARIO DE AVISOS.

-Conocieron Forever Young cuando actuaban en Oslo y presenciaron la obra. ¿Qué es Forever Young para que les fascinase tanto como para traerla a España?

“Es una comedia musical muy diferente a cualquier otra. No es de las dimensiones de los musicales al uso y tiene mucho de teatro. Se basa en la convivencia de unos viejecitos que en su residencia recuerdan cuando eran jóvenes: okupas, rockeros o lo que podrían ser hoy los indignados. Gente con ganas de vivir. Todo esto, mostrado de manera muy cómica. Con unas canciones que son referentes para todos”.

-¿El humor no necesita traducción? ¿Cómo se traslada una obra extranjera al público español?

“Hay un humor universal donde da igual que la audiencia sea noruega, española o japonesa. Cuando alguien mayor actúa como si fuese joven, resulta divertido aquí y en cualquier otro país. Eso es lo que ocurre en Forever Young, unos viejecitos capaces de hacer las barbaridades que harían unos adolescentes. Hubo que hacer algunas adaptaciones, añadiendo canciones españolas, pero poco más”.

-Éste es un montaje que ustedes sólo dirigen, lo que no es poco. ¿Cómo cambia la experiencia al preparar una propuesta escénica pero sin subirse al escenario?

“Es un punto de vista diferente, pero también pasas nervios. Tú preparas todo, pero cuando la función comienza es el actor el que tiene la palabra y el gesto. Así y todo, es algo magnífico. Nos gusta muchísimo dirigir, nos entendemos muy bien. Ya lo hicimos con Spamalot y ahora, Forever Young. Es otra vertiente que nos interesa mucho”.

-Tras más de tres décadas, ¿qué sigue sorprendiendo del mundo del teatro a Carles Sans?

“Cada vez es más difícil que algo me sorprenda. Será por eso que dicen que la gente mayor se ríe menos que los niños, porque cada vez uno adquiere más experiencias y, por tanto, menos capacidad de sorpresa. Pero cuando todavía me sorprende un espectáculo, por inesperado, por divertido, por ocurrente, pues me siento fascinado”.

-Tricicle es una referencia en el arte gestual: nos reímos sin que les sea necesario articular palabra. ¿De qué cosas Carles Sans jamás se atrevería a crear un gag?

“Con el humor prácticamente se puede tocar cualquier tema. Otra cosa es que uno se sienta capaz o no de trabajar un tipo u otro de humor. Aún pudiendo hacer humor de cualquier cosa, a mí, y creo que también hablo en nombre de mis compañeros, me cuesta más hacer reír aludiendo a cosas como la enfermedad o la muerte. Pero se puede hacer humor de todo tipo. Nosotros hacemos el que nos hace reír y que coincide con los gustos de la mayoría de los espectadores”.

-¿Alguna vez se ha planteado desarrollar su carrera en solitario?

“Nunca. Mis compañeros en broma a veces me dicen que el próximo espectáculo lo haga yo solo, pero no me acaban de convencer. Tricicle es una máquina de tres piezas que funcionan muy bien engrasadas y que además son indispensables las unas para las otras”.