Santa Cruz >

“Bermúdez ya sabe que mientras yo esté despierta, él no va a dormir”

Rosi Cubas
Cubas en una de las muchas manifestaciones en contra del PGO de Santa Cruz en las que ha participado. / FRAN PALLERO

MARTA PLASENCIA | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Cualquier persona que haya estado en alguna manifestación o protesta durante los últimos años en Santa Cruz conoce a Rosi Cubas. Siempre con megáfono en mano, alentando a los ciudadanos y protestando contra “las injusticias de los políticos”. Presente en Chovito (de donde la policía la sacó en volandas), el PGO o el Movimiento 15M como una indignada más, Rosi, sobre todo, trabaja en contra de la pobreza y al lado de los sin techo.

Este martes, durante el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz, y mientras se aprobaban los nuevos sueldos de los gerentes, el alcalde ordenó que echaran a Rosi de la sala de plenos por sus constantes protestas. “Llevo desde el 2003 pidiendo que los trabajadores del Ayuntamiento se bajen los sueldos. No puede ser que ellos cobren eso mientras hay gente en este municipio muriendo de hambre”. Según Cubas, los sueldos deben pactarse antes de formar gobierno. “Y además, si a nosotros nos congelan los sueldos, a ellos también. El Ayuntamiento está lleno de gente indigna, empezando por el alcalde”, asegura Rosi. “Yo no quiero echar una lanza al anterior alcalde Miguel Zerolo, que no me malentiendan”, continúa, “pero él nunca me echó. Siempre me mandaba a callar, de muy buenas formas, pero lo de ayer…; la verdad es que quería que el alcalde me echara. Ya sabía que éste venía muy crecidito”, critica Rosi. “A la segunda de cambio, a la calle. Está coartando la libertad de expresión, pero no me rindo. Bermúdez ya sabe que mientras yo esté despierta, él no va a dormir”.

Rosi tiene 63 años, trabajó en el Hospital Nuestra Señora de La Candelaria como técnica de laboratorio. “Mientras estaba allí, como auxiliar, ya hice mi primera huelga de hambre, de cinco días, porque la UVI no tenía un respiradero”. Tiene una enfermedad degenerativa muscular en una pierna “y mientras no me duela mucho, siempre saldré a la calle”, afirma. En 2003 volvió a hacer varias huelgas de hambre en su barrio, el de Cepsa, para que las autoridades hicieran algo con los problemas de drogadicción.

Pero su lucha diaria está del lado de los pobres y los sin techo. Siempre al lado de la Plataforma por la Dignidad de las Personas Sin Hogar, que menciona varias veces, se siente indignada de cómo la administración está llevando el caso de los indigentes fallecidos en las calles de Santa Cruz. “Mueren como perros”, sentencia. “La Plataforma está paseando por los barrios, yendo a donde suele estar los indigentes, para hacer un censo y saber cómo están y en qué condiciones”. Uno de los temas que más le preocupaes el reparto de alimentos. “Les dan comida caducada, puedo probarlo e iré a la Fiscalía a denunciarlo”, amenaza. “Además, a las familias que consiguen un vale para comprar comida, tienen que ir al Corte Inglés. Vamos a ver, ¿no sería más lógico que los vales fueran para comprar en las tiendas de sus barrios? así se apoyaría a las pequeñas y medianas empresas, que ahora están fatal”, afirma.

“Que sepa la sociedad que siempre estaré ahí para ellos y no dejaré que los políticos estén tranquilos”, sentencia Rosi Cubas, con un ímpetu semejante al de la revolución que vivió la Isla que se aloja en el apellido de esta incansable mujer.