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cámara alta > por antonio alarcó

A la memoria de Mariano Vega

   

“La única aristocracia posible y respetable es la de las personas decentes”
Séneca

Hoy queremos sumarnos a las múltiples muestras de afecto hacia la persona de Mariano Vega Luque, una de las mejores voces del periodismo de nuestro país.

Una buena persona, siempre atento y con el talante propio de un señor que tiene la palabra adecuada para cada momento, propio de los ilustres.

Junto a su voz envolvente, no podemos olvidar el talento y la sensibilidad con la que abordaba aquellas cuestiones por las que sentía curiosidad, que no eran pocas y que nos trasmitía en cuanto tenía la oportunidad de hacerlo.

Quizá por ello, las numerosas veces que hemos tenido el placer de escucharlo, nos daba la sensación de encontrarnos frente a un hombre seguro de si mismo, totalmente consciente de cada una de sus palabras y de alguien que se siente cómodo con lo que hace.

El trato que dio a su enfermedad, de manera digna, también dice mucho de su persona, demostrando una gran entereza tras su último paso por el hospital hace apenas unas semanas.

Coherente en lo profesional y lo personal. Así lo recordamos cuando compartimos tantos momentos durante nuestra juventud donde comprobamos su actitud discreta así como sus conocimientos culturales, fuera de lo común en ambos casos. Así lo queremos recordar, como lo que fue, un buen hombre. Y como sucede en estos casos, su buen hacer se quedará en la memoria de todos los canarios.

Mariano Vega, una de las voces más redondas de la radio y de la televisión, capaz de trasmitir serenidad allá por donde le permitía comunicar.

Redactor de Radio Nacional de España durante más de 30 años, pasa formar parte de una de las caras más notables de la televisión hasta 1999, año en el que se jubila.

Amigo de tertulias y amante de la cultura y de la vida en general, deja huella a varias generaciones de universitarios con sus enriquecedoras charlas o conferencias sobre el buen hacer periodístico.
Lagunero de sentimiento, participó y propició todos los foros posibles para que la ciudad de Aguere conservara la sabia de aquellos encuentros de antaño en el noble palacio de Nava.

Su faceta como presidente del Ateneo de la Laguna, le permitió difundir el amor que sentía hacia esta noble ciudad, hoy patrimonio de la Humanidad.

Un hombre comprometido con la época que le tocó vivir, así recordamos a Mariano Vega, poeta, escritor, comunicador, ensayista. Ganador del primer premio por el cuento La vieja moneda de Coly (CajaCanarias,1970) es autor de los poemarios Proverbios (1976) y Oquedal en verano (1985) y de los ensayos Textos de la víspera (1988), Lugar del hombre Premio de Edición del Gobierno de Canarias (1992) y Lienzo (1995).

En 2002 realiza el poemario Donde giran las páginas y la carpeta El poema en el cuadro, ambos editados por CajaCanarias, el Ayuntamiento de La Laguna y el Cabildo de Tenerife, con ilustraciones de Gerardo Guerra, Efraín Pintos, Carlos A. Schwartz y Alejandro Togores.
También fue el encargado de poner voz a muchos canarios que emigraron a diferentes partes de América y gracias a él, algunos conocimos detalles y anécdotas de estos avatares en su producción para la televisión Canaria Nuestra América, (con la que obtuvo el premio Gilberto Alemán, otorgado por el Cabildo Insular de Tenerife).

Derrochador de talento, también dedicó tiempo al teatro y tuvo la oportunidad de escribir dos textos para este género, Apaga la luz y enciende los sueños y Un ataúd en la azotea. La primera, fue el texto elegido para inaugurar la reapertura del Teatro Leal de San Cristóbal de La Laguna.

alarco@tenerife.es