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Por Andrés Aberasturi >

A ZP le llueven las collejas

   

No recuerdo la historia de Bambi con una sonrisa, más bien al contrario: tengo una lejana sensación de abatimiento y lo debí pasar tan mal que nunca he vuelto a ver película de Disney.

Pues con Rodríguez Zapatero me está empezando a pasar lo mismo. Le están cayendo collejas desde la derecha -que es lo suyo- y desde la izquierda y salvo algún periódico que se preocupa por el legado de Zapatero, el resto es olvido, reproche y fin de ciclo.

Nadie quiere a Zapatero ya y tras su paso por el centenario PSOE, el nuevo candidato basa toda su campaña sólo en su nombre mientras quienes le rodean se afanan cuidadosamente en hacer casi invisibles o al menos que pasen lo mas inadvertidas posible las otrora gloriosas siglas del partido de don Pablo Iglesias, una garantía de éxito del que ahora se huye por contaminación.

Nadie, salvo los del legado, escribe bien de Zapatero y está muy cercano el tiempo en el que nadie escriba ni tan siquiera mal del aun presidente; será un zombi coyuntural ocupando la presidencia del Gobierno si no se decide -o le deciden- a convocar elecciones mejor más pronto que tarde.

Y ahora vamos con el legado. Uno mira las dos legislaturas de este hombre y apenas si tienen contenido trascendente en lo positivo.

Se empeñan en resaltar los avances sociales de su gestión pero la cosa no tiene demasiado recorrido; lo más importante, la llamada Ley de Dependencia nació mal y por ahí sigue dando tumbos entre la crisis.

Luego vino lo de la economía sostenible que nunca nadie llegó a saber qué era exactamente ni en qué se concretaba y el famoso “cambio de modelo productivo” que suena a gloria bendita si se pudiera publicar el BOE y por decreto que se cambiara el modelo productivo de hoy para mañana y ya está; pero parece que no.

También está la memoria histórica y la “segunda transición”, las negociaciones con ETA y el toro de la crisis que iba poblando aquel paisaje que pretendía ser idílico de cientos de miles de parados.

¿Cuál es el legado de Zapatero? ¿Dónde está su victoria? Salimos de Irak pero fue camino de Afganistán. Descabezamos no sé cuantas veces ETA pero tenemos a Bildu en los ayuntamientos. Buscamos el diálogo social y no fuimos capaces de encontrarlo.

Si de verdad hubiera un legado de Zapatero, su sucesor Rubalcaba no se apoyaría en su propio apellido ni haría poco menos que invisibles las siglas del partido.

Es más: si de verdad hubiera un legado Zapatero, aunque fuera un páramo con algún brote verde pequeñísimo, no habría siquiera sucesor. Pero no hay nada, solo collejas que le llegan, ya digo, desde todos sitios a un presidente solitario, perdido y final.