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Alcalde al agua

   

Los pescadores de La Punta le habían dicho que si ganaba las elecciones municipales, lo tirarían al mar en las próximas fiestas marineras en honor a la Virgen del Carmen. / SERGIO MÉNDEZ

J. F. JURADO | LA LAGUNA

El alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, se zambulló ayer en el mar junto a surferos y pescadores de la Punta del Hidalgo. Fue el resultado de la promesa que habían adquirido uno y otros, en caso de una nueva victoria del líder local de Coalición Canaria en las pasadas elecciones municipales.

Coincidiendo con el día grande de las fiestas del pueblo, y en presencia del numeroso público que acudió a presenciar el tradicional embarque de la Virgen del Carmen, el alcalde tomó la iniciativa, se subió a la pequeña embarcación que portaba la imagen y, sin quitarse la ropa, se lanzó al agua. Una acción con la que no contaba el público, pero que ya traía en la cabeza el alcalde, que, tal y como le habían recomendado los pescadores, se presentó a la cita vestido de forma más informal de lo habitual, con vaqueros, tenis y camisa holgada.

Embarque Virgen del Carmen La Punta

Es el fin de semana más festivo del año en Punta del Hidalgo. / SERGIO MÉNDEZ

Esta fue el anecdótico colofón al fin de semana más festivo del año en Punta del Hidalgo, la localidad más próxima a Anaga de la Comarca Nordeste. El sábado le tocó al ilusionista local Xerax, capaz de pilotar un descapotable con los ojos cerrados durate un recorrido de un kilómetro. Ayer, en cambio, fue el turno de los actos más solemnes de las fiestas, que comenzaron con la santa misa en el exterior de capilla de la Virgen del Carmen cantada por la Rondalla de Mayores los dos Hermanos y continuaron con la procesión hasta el muellito. Allí se procedió el tradicional embarque de la imagen, mientras el artista Chago Melián, vecino de la zona, cumplía con la costumbre de cantar el Ave María de Schubert. La sorpresa estaba por llegar y, quién lo iba a decir, de ella se encargó el alcalde, al lanzarse al mar desde la barcaza de la virgen, mientras decenas de bañistas le jaleaban. Había llegado el día de cumplir con la promesa adquirida.