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Amigo, vaya acabando…

   

J. M. | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Parece que la cosa va a costar y mucho más de la que se pensaba. A pesar de que ayer se celebró el segundo pleno ordinario de este recién estrenado mandato en el Ayuntamiento de Santa Cruz, los concejales no se acostumbran a que sus respectivas intervenciones tengan limitación de tiempo, como bien recoge el reglamento de grandes ciudades. Será porque en los cuatro años anteriores esta normativa se saltó bastate a la torera, el nuevo alcalde del municipio, José Manuel Bermúdez quiere importar de su anterior casa, el Cabildo tinerfeño, la puntualidad alemana en la hora de comienzo y en las intervenciones de los ediles. Algo que aún les va costando a los propios miembros del pleno.

Raro fue la ocasión -por no decir inexistente- en la que los responsables políticos no sobrepasaron el tiempo estimado en el reglamento, lo que ocasionó, unido a la amplia gama de mociones y preguntas llevadas a pleno, que la sesión se demorara durante casi siete horas, desde las nueve hasta las cuatro de la tarde.

Además de la limitación de tiempo, lo que obligó a Bermúdez a llamar al orden a sus compañeros, éste en más de cinco ocasiones se vio obligado a pedir silencio al público asistente. De hecho, en dos momentos tuvieron que intervenir las fuerzas del orden -Policía Local y Canaria- para desalojar de la Institución a dos vecinos quienes mostraron su más que palpable malestar sobre los asuntos tratados en el pleno.

Aunque el Consistorio capitalino- sobre todo en días de sesiones plenarias- se convierte en uno de los escenarios preferidos por los residentes de la capital para hacer llegar sus variadas quejas sobre la gestión municipal, el día de ayer no iba a ser menos. Y las propuestas fueron muy madrugadoras. Media hora antes del comienzo del pleno varios vecinos de los pueblos de Anaga se concentraron a las puertas del Consistorio para reclamar la apertura de la playa de Las Gaviotas.

Pero ahí no quedó la cosa, ya que la aprobación de los sueldos de los gerentes de los organismos autónomos y el de Urbanismo (de 60.000 euros y 75.000 euros, respectivamente) provocó que una de las asistentes al pleno le reclamó a los concejales que se bajaran el sueldo. Rodeada de aplausos por el resto de los asistentes, más de cuatro policías acompañaron a esta vecina a la puerta del Consistorio. Pero la cosa no paró. Otro ciudadano, quien “afirmó que las cosas van peor que con Zerolo”, también fue desalojado del salón de plenos. Aunque la cosa continuó con cierta normalidad, muchas fueron las críticas o los apoyos que se escucharon. Lo cierto es que los vecinos de Santa Cruz, por lo que se ve, no piensan quedarse callados.