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POR PERPLEJITA ME HALLO >

Austeridad

   

Que igual a usted le ha pasado alguna vez. Se lía uno a organizar sesiones del Parlamento de Canarias y, entre esto y lo otro, se le monta la broma por un pico bueno. 15.000 euros, dicen que cuesta cada sesión, y ya llevamos dos absolutamente protocolarias, una de toma de posesión y otra de apertura de la legislatura. Algún motivo poderoso habrá por el cual ambas no se puedan celebrar conjuntamente, algo de tan profundo calado que quizás nunca nos sea dado a conocer.

Y aún nos quedan dos más para hacer a Paulino, casi seguro, presidente. En total unos 60.000 euros para echar a rodar el Parlamento, entre asistencias y otros conceptos. Y en cuanto el invento empiece a funcionar, vacaciones, que es agosto y no es cuestión de aflojar dinero de más por el aire acondicionado.

Austeridad es una palabra de moda. Polisílaba y con un diptongo la mar de molón para empezar. Vaciarla de contenido sólo era cuestión de repetirla sin parar; no ha faltado en ningún discurso. Eso para la clase política, claro. La gente de la calle convive a la fuerza con la austeridad, como una invitada no deseada que se te mete en casa y a la que es rematadamente difícil expulsar. Ni con orden del juez. Con orden del juez eres tú el que sale de casa y la austeridad la que se queda. Da un poco de pena despojar a nuestros diputados de la ilusión de pensar que viven en monacal austeridad. Hagamos otro pleno para que la disfruten.