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Por Perplejita Me Hallo >

Cachondeo

   

¿Se ha enterado ya de lo que pasó con Casimiro Curbelo en Madrid? No, yo tampoco. He leído tantas versiones diferentes y tantas informaciones que no coinciden que estoy por hacer una reconstrucción de los hechos al estilo de aquellos entrañables libros de ‘Elige tu propia aventura’. Algo en plan “si quieres que el senador se vaya derecho a donde sea que pernocte después de cenar, pasa a la página 42; si quieres que el senador se vaya de farra, pasa a la página 20”.

Esta reflexión que usurpo alegremente ya la ha hecho González Jerez mejor que yo: la obsesión por la inmediatez informativa a menudo degenera en el ofrecimiento al lector de historias sin contrastar. Y de ese mejunje de datos que fueron pero no fueron, de detalles con sordidez cortesía de algún periodista creativo, acaba saliendo un relato que tiene alguna ligera conexión con la realidad. Como el que puede hacer el propio protagonista de los hechos, por otra parte. Pero que no nos quiten el cachondeo, eso no, por Dios. Han hervido las redes sociales, los blogs, los photoshopperos con inventiva (grande Coco, colaborador y amigo de Canarias Bruta), los tweets ingeniosos, la masa comentadora de los digitales. Entre tanto Moody’s, tanta amenaza de quiebra, tanto mercado especulativo y tanto fichaje de Neymar, tener un motivo sólido de cachondeo es como tener una tabla para no naufragar. Ante el animus iocandi poco importa cuál fuera la realidad, la coña está servida. Confiemos en que cuando se haya apagado este asunto, venga otro muy serio a inundarnos de chistes.