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“Construir Europa, una idea falsa”

   

JOSÉ L. CONDE | ADEJE

Sami Naïr, politólogo, sociólogo y especialista en movimientos migratorios y temas relacionado con Europa, será el encargado de inaugurar el próximo viernes la XIX Universidad de Verano de Adeje, acto que se desarrollará el el Centro Cultural de ese municipio. Sami Naïr (Tlemcen, Argelia, 23 de agosto de 1946) es autor de una decena de libros, entre los que figura La Europa mestiza. Inmigración, ciudadanía, codesarrollo donde se recogen sus reflexiones y proyectos políticos durante los últimos 30 años.

En unas declaraciones concedidas a Diario de Avisos Sami Naïr dice sobre la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba a la presidencia de Gobierno por el Partido socialista, que es un “gran político, un hombre inteligente que tiene una concepción del Estado y que antes de lanzarse a esta batalla va a analizar profundamente lo que ocurre en su país”. Preguntado sobre los guiños que ha realizado al movimiento 15-M , el filósofo afirma que una cosa es asumir ideológicamente sus principios y otra muy distinta ponerlo en práctica. La experiencia que tenemos es que la izquierda siempre ha tenido dos discursos: Uno para llegar al poder y otro cuando se asienta, lo cual es totalmente contradictorio”.

Como ejemplo cita a José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno español, que cuando llegó al poder tenía un discurso societal, es decir para transformar los usos y costumbres de la sociedad y dar más derechos a discapacitados y homosexuales, pero carecía de un discurso social. “Ahora cuál va a ser el programa real de Pérez Rubalcaba y cómo se va a controlar”, esa es la pregunta. “Si yo fuera un militante del 15-M no querría aceptar solo las líneas programáticas, sino también conocer qué control vamos a tener una vez que se celebren las elecciones”.

Naïr cree que la viabilidad de estos grupos podría pasar por la “creación de una confederación de los movimientos asociativos de todo el país, con una dirección confederal y con un sistema de delegación de poder pero de manera particular, además deben profundizar en un sistema de redes dentro de la población, concienciar a la gente y fomentar la educación”. Sobre este último aspecto señala que en el siglo XVIII cuando se planteó la separación de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) existía un cuarto poder que no era la opinión pública, sino la educación y que ahora ha desaparecido. “El principal enemigo de la educación hoy es la televisión porque no fabrica conocimientos, sino que da información y la democracia se debilita al no haber capacidad de crítica”.

Otro de los temas que ha abordado en sus artículos periodísticos Sami Naïr es la crisis que padece actualmente Europa y la falta de justificación ideológica que tiene la izquierda. Sobre lo primero señala que nuestro continente está padeciendo las consecuencias de las decisiones tomadas en el año 2000 con el tratado de Luxemburgo, un momento en que prácticamente todos los gobiernos, a excepción de España, desarrollaban política de izquierda. “Fueron los que adoptaron esta política que ahora ha estallado con unos daños terribles en todo el mundo. La izquierda había renunciado a su proyecto y lo había hecho en nombre de una idea absolutamente demagógica y falsa: la construcción europea”.

El filósofo dice que Europa se transformó como sinónimo de socialismo y de emancipación pero hoy está en crisis. Lo primero que hay que hacer ahora es autocrítica, análisis de los errores pasados porque se lo deben a los ciudadanos. Luego practicar la política de manera diferente, es decir, acabar con la idea de que los partidos lo saben todo y dirigen con soberbia. “La opinión pública de la sociedad civil -señala- es adulta, saben más que los políticos, los gobernantes van detrás”. Y tercero, un gran reto que es plantearse que significa hoy ser de izquierdas. La generación actual, que no tiene nada que ver con la anterior, está desideologizada, actúa como pequeños burgueses y de ninguna manera es una ideología de izquierda”.

Naïr recuerda como un error que Europa se construyera inicialmente a partir de la economía con la confianza de que después vendría la política. Aunque considera que el euro es el principal elemento de reproducción de la crisis, entiende que no hay que abandonar la moneda única porque sería cómo saltar de un avión sin paracaídas. Ahora son Alemania y Francia los países que mandan. “La solución pasa por crear una Europa confederal, basada en una constitución común, y definiendo los derechos de cada una, en definitiva, cambiar lo que las élites han proyectos en los últimos diez años”.