X
cámara alta > por antonio alarcó

Creación de un Fondo Estatal de Emergencia Social

   

Desde que en septiembre de 2008 estalló la crisis financiera manifestamos nuestra preocupación por cómo esta depresión económica podría afectar a la vida diaria de todos los españoles. Ya desde entonces sabíamos que, si no se tomaban medidas urgentes, las consecuencias iban a ser desastrosas y así ha sido. Mientras nosotros decíamos esto, José Luis Rodríguez Zapatero aseguraba que la economía española estaba en la Champion League y llamaba catastrofistas a los que no veíamos así la situación.

Ahora presume de que ha aumentado los gastos en protección social, pero la mayor protección social que puede haber es el empleo. Zapatero y su Gobierno no han sabido reaccionar ante la evidencia y ninguno de sus planes y proyectos han podido atajar una de las mayores lacras sociales que sufre este país: el desempleo y la exclusión social.
Los datos de la EPA así lo confirman. España ya roza los 5 millones de parados (quizá sean más) y ahora, ante la evidencia de su más que desastrosa gestión de la crisis, lo único que se les ocurre decir es que éstos son consecuencia de los gobiernos de José María Aznar. Es el colmo que a estas alturas, cuando todas sus malas e improvisadas ideas se les han agotado, miren para otro lado y digan que la culpa es de otros. Un argumento ridículo con el que parecen olvidar (intencionadamente claro) que son ellos los que han estado al frente del Ejecutivo central los últimos siete años. Además, lo cierto es que en época de los gobiernos de Aznar de cada 10 puestos de trabajo que se creaban en Europa, 9 eran en España; ahora de cada 10 empleos que se destruyen, 9 son en aquí. ¿Hay alguna diferencia?, ¿no señor Zapatero?
Incluso algunos han llegado a decir que nos alegramos de que esto sea así. Nada más lejos de la realidad. Nosotros, como tenemos otra forma de actuar y lo que queremos es ayudar a las cerca de dos millones de familias españolas que no tienen ningún ingreso (también según la EPA) hemos vuelto a defender en el Senado una propuesta para crear una estrategia integral de lucha contra la exclusión social y la marginación en España.

Nunca nos alegramos de que las cosas vayan mal, nunca. Por eso hace ya un año y medio tratamos que la Cámara Alta aprobara la creación de un Fondo Estatal de Emergencia Social que facilitara a las Administraciones locales los fondos necesarios para hacer frente al importante aumento de la demanda de ayudas que han experimentado en los últimos años.
El Partido Socialista votó en contra a pesar de que esta iniciativa no buscaba ningún tipo de rédito político, ni tenía ideología. Se trataba y se trata de ayudar a las familias que peor lo están pasando y, al mismo tiempo, dar aire a las administraciones locales que deben responder a la trágica situación en la que se encuentran muchos ciudadanos de este país.

Entonces ya era necesaria esta medida, pero ahora lo es más que nunca. Además, debemos de trazar una estrategia conjunta que fomente la coordinación de Comunidades Autónomas, cabildos, ayuntamientos y consells en materia de asuntos sociales.

Esta semana en la Cámara Alta pedimos una vez más a la ministra de Sanidad, Política Social y Consumo, Leire Pajín, un informe sobre las previsiones del Ejecutivo de cara a la creación de este Plan Estatal de Inversión Local para Ayudas de Emergencia Social. Como esperábamos, la respuesta fue del todo insuficiente. No han hecho nada y contestan banalidades.

Cerca de dos años después de que presentamos esta iniciativa por primera vez, nos encontramos con que la situación, muy a nuestro pesar, es aún más dolorosa y dramática. Detrás de los escalofriantes datos del paro se esconde una realidad mucho más dura conformada por los millones de proyectos vitales rotos y por los dos millones de españoles que están en riesgo de exclusión social.

Este fenómeno, que sin lugar a dudas es el más duro de la crisis, se caracteriza por la falta de participación de determinados segmentos de la población en la vida social, económica, política y cultural de sus respectivas sociedades debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades básicas (acceso al mercado laboral, la educación, el sistema sanitario, las tecnologías de la información…).

En definitiva, imposibilita la participación plena de los ciudadanos en la sociedad y les condena a entrar en un círculo vicioso del que es muy difícil salir. La exclusión social tiene además unos factores de vulnerabilidad ampliamente reconocidos como son el sexo (la crisis afecta más a las mujeres por razones de discriminación); la edad (se segrega más a los jóvenes y a los mayores); la raza o la etnia; la discapacidad; y el régimen ex carcelario (por la marca indeleble que deja en la sociedad).

En la misma línea, Cáritas, la Cruz Roja y los colectivos relacionados con las ayudas sociales (ONGs, comunidades religiosas, etc) vienen alertando desde hace más de un año del incremento de solicitud de ayudas. Al tiempo que informan que ha cambiado el concepto de necesitado. Ahora a los comedores sociales acuden todo tipo de personas y de profesionales en paro.

Por todo ello, defendemos que España necesita una estrategia integral contra la exclusión social y la marginalidad. Debemos trabajar coordinadamente y comunidades autónomas, ayuntamientos, cabildos, diputaciones y consells deben incluirse en la coordinación y la gestión de ayudas. Resulta primordial dotar a las administraciones de las herramientas necesarias para combatir la crisis y la exclusión social.

Ni podemos ni debemos mirar para otro lado. Entre todos tenemos que hacer frente a esta situación y con medidas conciliadoras y decididas como la que nosotros defendemos hemos de tratar de paliar los efectos que esta crisis está dejando en muchas familias españolas y canarias.