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Cuidado con los cielos de la casa

   
Proteccion solar niños verano

Eugenia y Sergio juegan en la arena bajo el sol, minutos después de las 10 de la mañana. La protección solar que llevan para eludir las horas de más calor son dos de los consejos de los especialistas. / T. DÍAZ

INMA MARTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

El aumento de horas de esparcimiento y tiempo libre de los más pequeños en verano obliga a una mayor supervisión por parte de los mayores. En época de vacaciones los niños cambian sus hábitos y actividades por otras más distendidas y al aire libre que pueden entrañar mayores riesgos para su salud. Las personas al cuidado de los niños deben prestar especial atención a los trastornos provocados por la alimentación, el sol, los baños en las piscinas y las playas y los parásitos ya que además, se trata de un colectivo más vulnerable, sobre todo en edades muy tempranas.

La luz de los rayos solares se convierte sobre todo en verano en un arma de doble filo ya que produce vitamina D pero también provoca daños que en algunas ocasiones pueden llegar a ser irreparables.

Los bebés de menos de seis meses son especialmente sensibles al sol por lo que Marta García recomienda que no se expongan al sol ya que “en los primeros meses de vida no hay defensas en la piel para mitigar el efecto del sol”.

Además, aunque estén en la sombra deben ir protegidos con un sombrero y una camiseta porque el reflejo de la luz solar puede ser también perjudicial. A partir de los tres años, también se debe evitar la exposición al sol “aunque lleven un filtro solar de protección 50”, asegura García.

Durante el tiempo que se esté en la zona de baño al sol, el filtro solar se debe volver a aplicar cada hora u hora y media. Algunas de las zonas más sensibles al sol son por un lado la parte superior de las orejas, de las que muchos padres se olvidan con frecuencia a la hora de aplicar la crema protectora, así como los hombros. Para evitar la sobreexposición de esta última parte del cuerpo, lo mejor es hacerse con una camiseta fotoprotectora específica que se puede adquirir en algunas tiendas de deporte o surfistas. Marta García incidió en que las camisetas de algodón blancas no protegen del sol. En las horas posteriores, es muy útil la utilización de una crema especial para después del sol y si existe enrojecimiento de alguna zona del cuerpo en particular utilizar manzanilla fría para refrescar las zonas dañadas.

El cuidado y prevención de la luz en los ojos es fundamental, sobre todo en niños menores de tres años. Las gafas de sol están indicadas y existen en el mercado algunas específicas para los más pequeños. José Agustín Abreu, oftalmólogo del HUC asegura que en muchas ocasiones “nos olvidamos de la salud de los ojos”. Los rayos solares pueden provocar enfermedades como conjuntivitis y afectaciones de la cornea. Una gorra con visera y el uso de sombrilla reduce el riesgo de desarrollar alguna de estas incidencias en los ojos. “Hasta los doce años, los cristalinos de los ojos de los niños no se han desarrollado por completo y la luz afecta en mayor medida que a los adultos”, manifiesta.

Bacterias en el agua

Los ojos también corren peligro con el cloro de las piscina y las bacterias que se pueden encontrar en estas zonas de baño ya sean privadas como públicas, aunque el oftalmólogo indicó que a menudo las piscinas privadas de las casas presentan más irregularidades sanitarias que las públicas o las de los hoteles, ya que éstas últimas deben cumplir con una normativa muy estricta al respecto. Abreu advierte de que debe ser una costumbre darse una ducha antes de entrar a la piscina, pero también al salir, con el fin de evitar dejar gérmenes en el agua o bien si los hay, que persistan en el organismo y sean causantes de una infección.

Las patologías más frecuentes durante el verano son las gastroenteritis agudas ocasionadas en esta época más por bacterias que por virus, afirma el presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría, Honorio de Armas. En los niños más pequeños los síntomas de diarrea y vómitos pueden dar lugar más rápidamente a la deshidratación.

Según el doctor De Armas hay que tener mucha precaución en el inicio de un cuadro gastrointestinal y recurrir a la ingesta de pequeños sorbos de agua en márgenes cortos de tiempo. En este caso, hay que constatar que el niño tiene la vía oral activa porque hay casos en que los pequeños son incapaces de ingerir; este sería un motivo de consulta médica inmediata para que se proceda a la hidratación por otras vías y se valore el suministro de electrolitos.

Alimentos

Este tipo de contaminaciones están relacionados en su mayoría con la alimentación contaminada y las bacterias tipo salmonelas, campylobacter o yersinia. El presidente de la SCP sostiene que “hay que tener cuidado con los alimentos que contienen elementos casi crudos; con el huevo en las mayonesas, las ensaladas con elementos contaminados y asegurar la buena conservación de los alimentos. Es habitual que se produzcan contaminaciones en la comida que se lleva a la playa o a los lugares de esparcimiento sin tener en cuenta hacerlo en un recipiente adecuado, explica el doctor De Armas. Las parasitosis intestinales son también típicas del verano.

Patricia Díaz, pediatra de Atención Primaria explica que las consultas en este período vacacional suelen realizarse por diferentes motivos, casi siempre banales, como las picaduras de mosquitos que derivan en infección del tejido subcutáneo o picaduras de garrapatas. Otra de las consultas más frecuentes son por sudaminas, que afectan por lo general a los bebés. Se trata de una obstrucción de las glándulas sudoríparas que impide que el sudor se elimine y crea unas pequeñas ronchas rojizas en la piel. Picaduras de medusa y pie de atleta debido a un hongo completan el cuadro.

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Ojito con el agua

El riesgo del ahogamiento aumenta en el verano. El presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría y pediatra del HUC, Honorio de Armas, explica que hay que tener mucho cuidado incluso aunque los niños sepan nadar o lleven flotadores, porque siempre existen riesgos. Una caída, un tropiezo, una fatiga o simplemente la pérdida de la conciencia momentánea podría provocar el hundimiento y que el niño no tenga la posibilidad de reaccionar.

La entrada de agua en el organismo por ahogamiento conlleva el riesgo de neumonías por aspiración y en muchos casos esta situación es irrecuperable, ya que existe un intercambio de gases que pueden provocar derrames. Como primeros auxilios, provocar el vómito y otras maniobras mientras llegan los servicios de urgencias para hacer una reanimación primaria es fundamental para la recuperación posterior.
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Las claves

Ojos. Utilizar gorra con visera y gafas de sol especiales y lavarse bien manos y cara al salir de la piscina.

Quemaduras. Para prevenir las quemaduras lo óptimo es que los niños menores de doce años utilicen también una camiseta fotoprotectora.

Orejas. Los padres se olvidan de aplicar filtro solar en la zona superior, que sufre más la incidencia del sol.

Parásitos. Precaución a la hora de estar en contacto con la tierra y los animales en los campamentos de verano ya que se pueden transmitir parásitos.

Sudaminas. La sudamina aparece frecuentemente en los bebés a causa de la obstrucción de los poros que eliminan el sudor.

Alimentos. Respetar la cadena de frío y lavar bien los vegetales.

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