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Por Enrique Areilza >

De estrés y desestrés

   

Este año está siendo duro, muy duro. Tengo que aprovechar las vacaciones a tope. Empieza a dar miedo el nivel de estrés, a ver si me va a dar algo.

Voy a empezar bien; he rebuscado todos los consejos y teorías para conseguir desestresarme y lo tengo más o menos claro. Es verdad que otros años ya lo había hecho y nunca lo he cumplido, pero a base de práctica seguro que mejoro.

De hecho ir a Fuerteventura me ayuda mucho a eliminar algunos de los aspectos que más estresan: colas, tener que estar guardando las apariencias, presión publicitaria, coches, más coches, asfalto…

Aquí está mi lista por si sirve, desde luego muy crítica con aquellos que no conocen la empatía y les importa un pepino español que me dé un jamacuco. Por orden de aparición:

1) Lo último es lo primero: planificación de la vuelta. No quiero estar pensando en todo el follón que tengo a la vuelta. Por eso tengo que dejarlo organizado. Esto vale para el día a día. La última tarea siempre debe ser reorganizar el futuro, lo que te deja dormir bien.

2) Preaviso: lo sufro año tras año, dices que te vas y llueven los marrones de última hora. Avisaré con tiempo para evitarlo y esta vez no permito que los desorganizados me desorganicen y metan presión. Esto no es falta de compañerismo; esto es organización y eficiencia…

3) Respuesta a mails: “Hola, estoy de vacaciones, es importante para mi salud disfrutarlas y descansar, quizás no te importe y sólo pienses en tu necesidad, pero, por favor, piensa antes de escribir si no puedes esperar al día equis (*) en el que me reincorporo; en cualquier caso ten en cuenta que no tengo acceso al correo diariamente. Gracias por tu consideración”.

(*) Mejor poner una fecha dos días posterior a la real.

4) Sistema de contacto: no se si seré valiente y me atreveré, pero acaricio la idea de no llevarme el móvil. A cambio grabo un mensaje: “Estoy de vacaciones hasta equis, si es urgente, por favor, contacte con Fulanito, que podrá trasladarme el mensaje en un plazo máximo de 24 horas”. Por supuesto ni hablar de Facebook, Twitter, etc.

5) Planificación de las vacaciones. Me pongo ya mismo; no quiero ni pensar en organización durante el inicio, desarrollo y vuelta a casa.

6) Last day on board. El último día es importante que no me agobie hasta el límite, pero tampoco pasotismo prevacacional. Tengo que salir de la mina con un buen sabor de boca.

7) Primer día. Es la prueba 1 de que el sistema funciona. En caso de fallo, revisaré los pasos anteriores.

8) Durante. Si he sido capaz no tendré PC ni móvil; no me quitaré el reloj porque dicen los expertos que no hay que pasarse. Descanso pero me muevo, ejercicio que va bien, cansa el cuerpo, relaja la cabeza, genera endorfinas… Tiempo para mí, bastante. Comidas y sobremesas que no van de curro, largas, muy largas.

9) Vuelta a casa. Uno o dos días antes de volver al lío.

Ya te contaré…