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Diez años de mucho compromiso

   

Juegos integrados en el taller de Justicia y Paz que se realiza en el barrio santacrucero de Cruz del Señor. / FRAN PALLERO

INDRA KISHINCHAND | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Un camino hacia la paz; un ejemplo de solidaridad y compromiso; una apuesta por la igualdad. Esto es Justicia y Paz, y éstos son los valores que mejor definen y representan a dicha organización sin ánimo de lucro, a esta ONG. Su presidenta en Tenerife, Carmen Luisa González, defiende que es necesario un cambio en el sistema social actual y en la filosofía que lo sustenta. Esta transformación será posible si se parte de la idea básica de que toda persona es capaz de ser solidaria con el otro. “Nos meten por los ojos que solo somos felices si tenemos más cosas, pero en este momento de crisis hay que agudizar la conciencia de creatividad para hacer cosas diferentes”.

Es la entidad Justicia y Paz, en concreto desde su sede de Santa Cruz de Tenerife, la que organiza un campamento urbano de verano para 110 niños de entre 3 y 14 años. Los niños son hijos de inmigrantes o de personas en situación de exclusión social que necesitan este tiempo para buscar un trabajo o para acudir a él. También hay residentes en centros de acogida.

Este tipo de iniciativa se viene realizando desde el año 2001, con el fin de dar respuesta a las necesidades de las familias del barrio, y como opción para los niños, que, de no estar en este campamento, se encontrarían en las calles o solos en sus hogares.

Para poder acceder al programa no hay más que acercarse a la sede de Justicia y Paz, en la Cruz del Señor, o bien contactar con ellos por teléfono. El precio son 30 euros por niño, 50 por dos y 60 por tres. No obstante, algunos de ellos están becados por la imposibilidad de sus familias de afrontar el coste.

Carmen Luisa sostiene que el criterio que sigue la organización es que todos aporten según sus posibilidades y reciban según necesidades. Tal y como ella indica, mientras no se haga algo por crear una sociedad diferente, quien más tiene siempre recibirá más que quien menos tiene.

Este campamento tiene lugar en las dependencias de la iglesia de la Cruz del Señor, en la cual existen diversos locales habilitados. El tiempo que los niños pasan en este lugar se reparte de diferente manera, puesto que, además de actividades lúdicas y de recreo, existen momentos dedicados al refuerzo escolar y la formación. Estos instantes en concreto se localizan durante los martes y jueves de 9.00 a 10.30 horas.

Los niños están repartidos en diferentes clases acompañados por un tutor y divididos según sus edades. Todos ellos cuentan con su propios ejercicios, siempre acordes con su nivel.

Carmen González Cartaya, coordinadora de este campamento, asegura que “el fracaso escolar es la antesala de la exclusión social, y nosotros intentamos que no crucen a esa habitación”. Por esto, todas las actividades propuestas tienen detrás un fin educativo. “Una educación formal de un modo informal”, dicen.

El resto de días de la semana (el horario de este programa es de lunes a viernes de 9.00 a 13.00 horas, durante los meses de julio y agosto) están dedicados al deporte en las canchas del barrio tinerfeño Tío Pino. También existe una serie de visitas estipuladas a museos, como Tenerife Espacio de las Artes (TEA), de la Ciencia y el Cosmos, de Historia de Tenerife o al centro de mayores de Los Gladiolos. Además se realizan talleres de manualidades e informática, y está previsto que acudan a la biblioteca del parque de La Granja a solicitar su carnet de lectura. A partir del 15 de agosto, se iniciará un cursillo de natación para los más pequeños, mientras que los mayores podrán ir al Parque Marítimo.