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Por Enrique de Areilza >

Donde manda capitán

   

La función de capitán es crítica y en la gestión de las personas es mucho más complicada que la del propio armador. Estos comentarios son válidos para capitán de embarcación, de equipo deportivo y sobre todo de equipo de profesionales en una empresa, delegación, departamento….

El capitán tiene más responsabilidad que los demás jugadores, pero al mismo tiempo como parte del equipo también juega ocupando un puesto más. ¡Eso es retador! dicen los que creen que tocando el orgullo se motiva a cualquiera.

Juego de pena al fútbol, pero si además de fijarme en la pelota, los contrarios, la portería y el árbitro tuviera que hacer visión panorámica para entender la situación, pensar la estrategia, decidir la táctica, transmitirla, asegurarme que la han entendido mis compañeros (o subordinados según se mire), iniciar la acción alineada con la táctica, supervisarla, modificarla…no te quiero ni contar , ya estoy cansado y no he tocado bola. A ver si va a ser que no se puede ser capitán y jugador a un tiempo salvo honrosas y suprahumanas excepciones.

Bien, imagina que eres normal, aventajadillo a lo más y te pones a jugar de verdad, jugándote tu variable (ahora mayor porcentualmente que nunca) o en posiciones de descenso de categoría (ahora también mucho más habitual). Lo has adivinado: estrés, tensión, errores en decisiones, errores en dirección del equipo, etc, etc, es decir: mal.

Veo al capitán como un muelle. Cuando hay presión desde arriba actúa impidiendo que ésta se traslade a los de abajo, y viceversa. Y para eso hace falta cintura (flexibilidad) además de arrestos. El capitán tiene que manejar los palos y las zanahorias que los de arriba quieren que utilice, o mejor dicho tiene que contemporalizarlos con dos ejes: las necesidades de alcanzar el resultado y el estado de la motivación. Y suma y sigue.

Cuando hablamos de motivación parece que todo el mundo controla. Sabe lo que le motiva a uno mismo y lo que motiva al equipo y a cada uno de sus miembros. Lástima que eso sea…. mentira, en la mayoría de los casos. Gran parte de los profesionales con los que trabajamos tienen una idea aproximada de lo que les motiva a ellos mismos. Sin embargo, aquello que suele identificarse como conocimiento del equipo suele ser suposición, efecto halo o en el mejor de los casos deducción. Claro que la deducción tiene mucho peligro en esto de la motivación. Los errores por deducción o suposición son los más habituales a la hora de concluir cuáles son los factores motivacionales de nuestros compañeros / subordinados. Un ejemplo, no sería extraño deducir que a Fulanito le gusta el cine si coincidimos un viernes con él en la entrada. Sin embargo tampoco sería raro que estuviera recogiendo a su hijo de un cumpleaños de los que tanto se llevan ahora (cine + perrito + tarta). Quizás a Fulanito no le motiva el cine o simplemente le motivan otras actividades más y las prefiere a éste. Supongamos que coincides dos viernes….

Arriba se interpreta, en muchas ocasiones de forma deducitiva, que su capitán está con ellos y por tanto cumplirá sus órdenes e intentará satisfacer sus deseos. Igual que el resto, arriba muchas veces desconocen o confunden las motivaciones del capitán, con lo que le ofrecen zanahoria cuando lo que le gusta es la manzana. Evidentemente en estos casos el esfuerzo será nulo. Conviene por tanto, como bien saben los buenos capitanes, dedicar esfuerzo y tiempo a conocer las teclas que provocan los sonidos deseados.