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La defensa acusa del homicidio al acompañante de la víctima

   

ÁNGELES RIOBO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

“Desde que me golpearon en el ojo y huí del escenario, no recuerdo nada más hasta mi detención”. Esa es la tesis que defiende el británico B.C.O., uno de los dos acusados del homicidio del magrebí Ahmed Adby, tras una trifulca acaecida en los alrededores del local de ocio nocturno Stage Door, en Las Américas, el 12 de enero de 2008. Ayer tuvo lugar la primera sesión del juicio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, conformada por la constitución del jurado popular, los alegatos de la Fiscalía y los abogados defensores de los tres acusados, así como la declaración de B.C.O, uno de los presuntos coautores del crimen.

Según la Fiscalía, sobre las 6.00 horas del 12 de enero de 2008, B.C.O, británico de 31 años, y un compatriota suyo, S.J, de 57; protagonizaron una pelea junto marroquí Ahmed Adby
-quien falleció por una incisión mortal en el pecho, causada con un objeto cortante de unos 10 centímetros- y un compañero de este, de origen magrebí, que hasta el momento no ha sido localizado ni identificado.

La Fiscalía solicita 8 años de prisión para cada uno de los británicos, por considerarlos autores materiales del crimen. Sin embargo, la defensa insiste en la inocencia de los acusados aludiendo a la ausencia de pruebas directas y argumentando que no se ha encontrado el arma del delito, y que ninguno de los imputados portaba dicha arma consigo, sino que, por el contrario, eran los magrebíes quienes iban armados.

De este modo, la defensa sospecha que el ilocalizado compañero de Ahmed Adby, le propició por equivocación la herida mortal. “Por este motivo se dio a la fuga y ni siquiera denunció la muerte de su amigo”, aseguraron los abogados defensores.

Cabe resaltar que en este proceso existe un tercer imputado, el británico B.J.M, de 37 años, y empleador de B.C.O, a quien la Fiscalía acusa de un delito de encubrimiento, pues asegura que B.C.O acudió a su domicilio aquella madrugada para asearse y ocultarse. El fiscal apoya su tesis en los testimonios de los agentes de la Policía Nacional, que reflejan en sus diligencias que el presunto encubridor negó incluso conocer al sospechoso mientras tenía una llamada del mismo en su teléfono móvil, que se produjo a las 6.39 horas de la madrugada de los hechos.

El proceso judicial en la Audiencia continúa hoy martes con el testimonio del segundo acusado de asesinato y del acusado de encubrimiento.