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LIBROS REBELDES > POR JOSE L. CONDE

La desposesión de Sunset Park

   

Miles Heller es un joven de 28 años que se dedica a fotografiar casas abandonadas y tiene como mínimo dos servicios al día, incluso llega a siete. “Cada casa es una historia de fracaso -de insolvencia e impago, deudas y ejecución de hipoteca- y él se ha propuesto documentar los últimos y persistentes rastros de esas vidas desperdigadas con objeto de demostrar que las familias desaparecidas estuvieron allí una vez, que los fantasmas de gente que nunca vería ni conocerá siguen presentes entre los desechos esparcidos por sus casas vacías”. Así comienza Sunset Park la última novela del escritor Paul Auster (1947, Nueva Jersey), una historia de vital actualidad. Auster ha regresado de nuevo a contarnos la vida y milagros de gente corriente sometida por las adversas circunstancias económicas que habitan un barrio marginal como Sunset Park, situado muy próximo a su domicilio. La inspiración de esta obra, editada por Anagrama, comenzó a finales del año 2008 cuando la crisis vació las casas de aquellas personas que habían perdido su empleo y no podían afrontar los recibos de la hipoteca. Pero Auster no se queda anclado en el tema de la desposesión sino que también aborda el amor desproporcionado que siente Miles por una joven menor edad y que conoce cuando ambos están en un parque leyendo el mismo libro: El gran Gatsby. Auster centra a sus personas alrededor de una casa abandonada adonde llega Miles por invitación de un amigo que regenta un hospital para objetos rotos, que el mismo repara, y otros personajes crecidos “en una cultura de usar y tirar generada por la avaricia de empresas movidas por la rentabilidad” y donde “el panorama se ha vuelto más mezquino, más alineante, más vacío de sentido y voluntad de consolidación”. Junto a ellos habitan una pintora erótica que vende casas y una investigadora de cine de los años cuarenta. En todo el relato gravitan “seres que lo han perdido todo, materialmente, y también han perdido las emociones”. Es un libro pegado a la actualidad más dura que nos hace ver que “no nos hacemos más fuertes con el paso de los años. La acumulación de penas y sufrimientos va mermando nuestra capacidad de soportar el dolor, y como el padecimiento y la tristeza son inevitables, incluso un pequeño revés en la edad tardía puede repercutir con la misma fuerza que una gran tragedia cuando éramos jóvenes” El Premio Príncipe de Asturias nos conduce por personajes señalados por las tragedias familiares de las que intentan huir pero que aparecen antes o después en un marco tan próximo como la guerra de Irak o cualquiera otra de las guerras que se libran ahora en el mundo o la crisis económica o simplemente accidentes que permanecen como losas. Son los desposeídos de esta sociedad que han proliferado en los últimos años.