X
TRIBUNALES > CASO ISABEL CANINO

La familia recurre la indemnización por el asesinato de Isabel Canino

   

El cadáver de Isabel Canino fue encontrado en una fosa séptica ubicada en una vivienda propiedad de Salvador Morales. | DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

No sólo la defensa presenta objeciones a la sentencia del llamado caso Canino: la acusación particular que representa a la familia de la víctima también ha recurrido la sentencia dictada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, que a su vez ratificó la condena del jurado popular que el pasado 2 de junio consideró a Salvador Morales culpable del asesinato de Isabel Canino, su expareja sentimental, en hechos terribles acaecidos en noviembre de 2008.

En concreto, la familia de Isabel no pone objeciones a la pena de 19 años de prisión (la Fiscalía solicitaba 20) dictada por los magistrados, pero sí considera insuficiente la indemnización fijada a Morales en la sentencia: 110.000 euros a los padres de Isabel Canino y con 70.000 a su hermana Eladia.

Así, la acusación particular entiende que dicha cifra debe alcanzar los 600.000 euros, una cantidad superior a la media habitual en estos caso pero que el letrado que lleva el caso justifica como resarcimiento monetario por el sufrimiento infringido a la familia durante los cerca de setenta días transcurridos desde que Isabel desapareció y su halló su cadáver en una fosa séptica ubicada en una vivienda propiedad de Salvador ubicada en el lagunero Camino de La Hornera.

A este respecto juega a favor de tal pretensión el hecho de que Salvador, si bien nunca ha confesado que fuera el autor de la terrible muerte que encontró la que fue su compañera, sí que reconoció que ocultó su cadáver, acción igualmente merecedora de toda repulsa dado el lugar elegido y, lo que es peor, que tal reconocimiento sólo llegó cuando fue descubierto.
Por lo que respecta al recurso de la defensa, cabe recordar que el nuevo defensor de Morales alega que la sentencia no aporta ninguna prueba para acusar de ese asesinato a su cliente y apunta que, a pesar de que el juez rechazó que la acusación por maltrato se dirimiese en el mismo proceso, todo el juicio giró en torno al mismo, hasta concluir que el hombre acabó con la vida de la que era su compañera de trabajo, sin aportar datos concretos que puedan imputar el crimen a su cliente.

Al parecer del letrado, en el juicio no quedaron aclarados los pormenores de la muerte de Isabel, como podrían ser el hecho de que la conductora de Titsa no presentara señales de haberse defendido, algo difícil de explicar si, como precisa la autopsia, “falleció por asfixia de brida en el cuello”.