X
TRIBUNALES >

La víctima de Las Américas no se defendió del ataque

   

ÁNGELES RIOBO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

La tercera sesión del juicio por el homicidio, tras una reyerta, del marroquí Ahmed Addy, ayer contó con la comparecencia de los forenses que analizaron el cuerpo del fallecido. En las pruebas periciales, expusieron que Ahmed falleció por una hemorragia causada por la incisión en su pulmón derecho de un objeto punzante, de una hoja de diez centímetros como mínimo, “más compatible con un cuchillo que con un cristal”.

Según la trayectoria de la incisión, sólo pudo haberla hecho alguien zurdo si estaba de frente, o alguien diestro desde el lado derecho, que, en todo caso, tomó por sorpresa al fallecido. De los análisis se desprende que Ahmed presentaba una alta dosis de alcohol y cocaína en sangre que le alteró, violentando su conducta y que pudo, además, provocarle una disminución en la visión lateral. Éstas circunstancias le habrían impedido prevenirse de la agresión, “ya que el cuerpo no presentó las marcas defensivas propias de este tipo de ataque”.

Tal y como se comprobó en la sala, a través de un video facilitado y explicado por el médico forense, el resto del cuerpo presentaba múltiples lesiones y contusiones, de las que se destacan unas laceraciones y marcas achacables al palo de sombrilla encontrado próximo al lugar de los hechos, y que sólo presentaba sangre de la víctima, según se extrae de las pruebas de ADN.

Conforme a estos análisis, hay una cantidad considerable de sangre de la víctima en la ropa y zapatos de S.J., uno de los dos acusados por el asesinato y de nacionalidad británica. Los especialistas añadieron que en una barandilla próxima a la piscina, a varios metros del epicentro de la reyerta, se halló sangre mezclada de S.J y de Ahmed.

Testigos

“Los magrebíes tenían una actitud más violenta”, aseguró un operario de recogida de residuos municipal, que es el único testigo presencial que ha brindado su versión ante el tribunal (el segundo, de nacionalidad rumana, no acudió a testificar). La sala contó además con el testimonio de un tercer testigo que dijo haber hablado con el marroquí huido, quien “le solicitó auxilio para su compatriota”.

Aún así, ningún testigo vio quién asestó la puñalada mortal a Ahmed Addy. Esta circunstancia unida a la ausencia del arma del crimen, y a la huida del compañero de Ahmed del escenario, sustentan la posición de la defensa que pide la libre absolución para los británicos acusados de asesinato, S.J, de 57 años y B.C.O, de 31 años.
Esta sesión contó con el particular testimonio de la mujer de uno de los acusados, quien a pesar de poder negarse por parentesco aceptó voluntariamente prestar declaración.