Por Manuel Iglesias >

Llegó el momento de la “pedrea”

Esta semana hemos tenido lo que se conoce en el mundo político como “la pedrea”, en rememoración de los premios menores de la lotería, con los que se consuelan aquellos que no obtuvieron los “gordos”, que son aquellos puestos después del nombramiento de los consejeros y que pueden decidir el ascenso o caída de algún personaje.

En el mundo de las consejerías que corresponden a Coalición Canaria los cambios son menos, con el añadido de algún baile de despachos, mientras que en aquellos departamentos que corresponden al PSOE la renovación es más amplia. Ambas cosas son lógicas, porque unos ya estaban y en cierta manera continúan y en el otro llegan de nuevo después de 18 años de oposición y lo que tenían “los otros” no les sirve para ellos.

Enel PSOE había malestar entre las mujeres porque al parecer no se sentían bien representadas en los nombramientos en el Parlamento y por eso, dicen, entran ahora dos en sendas viceconsejerías, la ex presidenta del Cabildo de Lanzarote, Manuela Armas, en Educación, y la ex alcaldesa de Artenara, en Gran Canaria, Guacimara Medina, que ocupará Medio Ambiente. Pero se habla de otros disgustos, porque el ahora vicepresidente y antes presidente del Cabildo de Gran Canaria, el socialista José Miguel Pérez, barre para la provincia de Las Palmas y minusvalora a la de Santa Cruz de Tenerife en estos nombramientos en los que reside el poder efectivo, el que está a pie de tierra, resuelve los problemas directos y atiende las ayudas. Acusan de que el PSOE ha sido tradicionalmente proclive a ciertos desequilibrios y una vez más los ha vuelto a aplicar.

De momento, lo primero que se ha hecho es el nombramiento de los secretarios generales técnicos de las consejerías, que es un escalón poco conocido para el gran público, pero de los más influyentes en la gestión del gobierno. Todos juntos constituyen un órgano discreto pero de gran importancia en el funcionamiento del Ejecutivo, que es el llamado “consejillo”, que es el encargado de analizar previamente los temas que van al Consejo de Gobierno y prácticamente elabora el orden del día del mismo. Lo que se complica allí, casi seguro que no llega más allá.

Con los nombramientos que faltan de directores generales y otros, se conformará el grueso del equipo de gestión para el próximo mandato, dure lo que dure este, y probablemente en los próximos días todos se aplicarán a revisar lo que está pendiente y lo que se avecina, pero también deberán tener un hueco para las vacaciones. En algunos casos no porque falten ganas de seguir en el despacho, sino porque lo que faltan son los funcionarios, que en agosto se van de vacaciones por lo cual las gestiones no están condicionadas a la voluntad del consejero o del viceconsejero, sino a que haya quien las ejecute y en muchos casos habrá que esperar a septiembre para que el expediente ruede.