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Los náufragos ya están en casa

   
Naufragos Roque del Águila

Cinco de los seis tripulantes del 'Roque del Águila', ayer, con signos de alegría tras llegar al puerto de Arrecife. / ACFI PRESS

ROMÁN DELGADO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Ya están en casa; ya alcanzaron, al fin, tierra firme canaria. Tres días después del naufragio el sábado del atunero con puerto base en Tenerife, en aguas administradas por Marruecos (a unas 300 millas al sur de Canarias); esto es, del barco Roque del Águila, que operaba desde la dársena pesquera de Santa Cruz, la tripulación, que quedó a salvo dos horas después de que el atunero se fuera a pique, llegó, a bordo de otro atunero, el Santuario Barquereño, al puerto de Arrecife, lo que ocurrió ayer después de las 14.00 horas.

La llegada de los náufragos contó con gran expectación de medios de comunicación, y los integrantes de la tripulación del Roque del Águila respondieron a la atención suscitada por este suceso, que dio en primicia DIARIO DE AVISOS, con la señal de victoria en sus manos. Los marineros del barco tipo merlucero, que patroneaba Francisco Castellano, atendieron a los periodistas nada más abandonar el pesquero de tipo bermeano que los subió desde la zona del incidente, en aguas del Sahara Occidental, hasta Canarias.

Tras pisar la explanada del muelle de Arrecife, el patrón del barco hundido, Francisco Castellano, dijo que el accidente se produjo porque el “marlín fue a por el pescado [los atunes que estaban en la mancha, debajo del casco del buque] y el pescado huyó; entonces fue cuando nos pegó a nosotros y abrió la vía de agua”, la que originó que en poco tiempo, menos de dos horas, el pesquero se fuera a pique, al fondo.

Castellano, que se mostró tranquilo en su narración de los hechos (quizá porque lleva más de 40 años en la mar y tres hundimientos), subrayó que el “barco no estaba parado”, sino que se movía con la mancha. También precisó, tal y como recoge Acfi Press, que el percance tuvo lugar sobre las dos de la tarde, que dio tiempo de avisar por radio a los pesqueros cercanos, para que acudieran al rescate, y que se pudo preparar la operación de abandono del buque con tiempo suficiente. Los marineros esperaron dos horas en la balsa salvavidas, para 12 personas, hasta que llegó el Santuario Barquereño, buque que pudo guiarse bien gracias a que los náufragos lanzaron una bengala. Esto fue clave para localizarlos debido al mal tiempo reinante. En declaraciones a Acfi Press, el patrón del buque rescatador, Manuel Mulen, señaló que “los subimos sin problema”, y concluyó, algo emocionado, que los “hubiésemos ido a buscar aunque ya estuviéramos cerca del puerto de Arrecife”. Este barco atunero descarga para Optuna y estaba a punto de volver a puerto cuando recibió el aviso.

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“Era mi primera vez y me llevé un chasco”

No suele ser lo habitual, pero pasa, y la prueba de que puede ocurrir es la narración de Carlos Hernández, uno de los tripulantes del Roque del Águila. De 32 años, se enrolaba por primera vez, o sea, que se estrenaba en una marea, y consiguió lo pocas veces visto: que a la primera se te hunde el barco. Hernández indicó a Acfi Press que “era mi primera vez y me llevé un chasco; estaba nervioso, y ya deseaba llegar a Tenerife para ver a mi familia”. Lo bueno del accidente, dijo, era que “sabíamos que otro pesquero ya había puesto rumbo hacia donde estábamos para recogernos, lo que hizo el barco de rescate en dos horas. El joven Carlos reconoció ayer que se embarcó porque “no hay trabajo en tierra y sí en la mar”. Y es que Carlos Hernández, este primerizo en tareas de la mar, decidió subir al pesquero para, entre otras cosas, garantizar el sustento de su familia, sobre todo de su niña, a la que tienes muchas ganas de ver.

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