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Mauro sigue sin recibir la ayuda por su dispacidad

   

Adrián Meling, padre de Mauro, muestra las denuncias y peticiones. | N.D.

NICOLÁS DORTA | ARONA

Adrián Meling y su mujer Elena llevan dos años y medio esperando por una ayuda que no llega para su hijo Mauro, de cinco años, que fue diagnosticado de Trastorno General del Desarrollo de la Conducta (TGD) con autismo, y un 69% de grado de discapacidad; patologías que necesitan una atención constante.

Las solicitudes para acogerse a las prestación dentro de la Ley de Dependencia caminan todavía entre despachos, pues esta semana, los padres aún no habían cobrado, a pesar de que desde Bienestar Social del Gobierno de Canarias “nos han dicho que sólo estamos pendientes de una firma”, comentaba Meling, quien acudió el pasado mes de mayo a este periódico para contar su problema.

En ese entonces, los afectados, que residen en el sur de la isla, habían puesto hasta siete quejas en la Consejería de Bienestar Social, Juventud y Vivienda del Gobierno de Canarias, administración que tramita esta ayuda. Además, han cursado una denuncia en el Juzgado de Instrucción Número 6 de Arona, e incluso han llegado al Diputado del Común para exponerle su problema.

Meling es único que trabaja, pues su mujer debe estar pendiente a tiempo completo de los cuidados del niño Mauro, que no tiene la noción de peligro, es hiperactivo y por lo tanto “no se le puede dejar solo”, añade Adrián Meling.

Tienen otra hija y se sostienen como pueden, más los ahorros y alguna otra ayuda. “Mi mujer y yo nos sentimos agotados y ya no sabemos si nos van a dar la ayuda o no”. “Nos dicen que apenas falta una firma, nos llamaron para que les diéramos el número de cuenta pero por otra parte nos exigen que esa cuenta esté a nombre del niño”, comentaba esta semana a este diario su padre.

En mayo, los padres comentaban que la administración pública les decía que estaba todo atrasado, que no había dinero. El expediente de Mauro, iniciado cuando el niño tenía dos años y diez meses, momento en el que se le diagnosticó la enfermedad, “debe tener prioridad por las características de su patología, por el grado de dependencia”, a juicio de sus padres. De esta forma, esta familia no se explica cómo “todo han sido pegas en este proceso”.

Otras familias se han puesto en contacto con Meling y su esposa y les han mostrado su apoyo. “Conocemos a otras personas que han solicitado la ayuda de Dependencia antes que nosotros y se la han concedido”. “Nos alegramos por ellos, nosotros seguimos esperando”, concluyen los padres del menor.