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Otras 14 familias deben ser desalojadas en Santa Lucía

   

V. P. | GÜÍMAR

Los vecinos del barrio de Santa Lucía deberán desalojar otras catorce viviendas, por lo que ya ascienden alrededor de cuarenta las casas afectadas por esta medida desde que a principio de junio pasado se produjeron derrumbes sobre este núcleo urbano de la costa de Güímar.

El próximo lunes, el alcalde, Rafael Yanes, firmará un decreto ordenando el desalojo de estos hogares para salvaguardar la seguridad de los vecinos.

Esta es la principal conclusión del estudio geotécnico realizado por el técnico Javier Velasco, quien mostró los resultados en una reunión que tuvo lugar en el Ayuntamiento, y en la que estuvieron presentes el alcalde; la primera teniente de alcalde, Carmen Luisa Castro; el concejal de Costas, Carlos Guanche, y la directiva de la Asociación de Vecinos de Santa Lucía, presidida por José Herrera.

Yanes aseguró ayer que el estudio también indica las medidas de seguridad que se deben llevar a cabo en la zona afectada para evitar nuevos desprendimientos, que van desde el mallado hasta el reforzamiento de la pared.

El problema, según el regidor municipal, radica en que estas obras de vital importancia no se pueden llevar a cabo hasta obtener la autorización de la Dirección General de Costas, por lo que el alcalde se reunirá el martes próximo con el jefe provincial de la Demarcación.

Por otra parte, Yanes se reunirá con el consejero de Carreteras del Cabildo de Tenerife, José Luis Delgado, para que arreglen los desperfectos que ha sufrido una de las vías insulares de la zona debido a la caída de piedras tras los desprendimientos de junio.

El barrio de Santa Lucía, en el litoral de Agache, se encuentra afectado por el expediente de recuperación posesoria del espacio de dominio público marítimo-terrestre promovido por la Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar, organismo del Ministerio de Medio Ambiente.

La mayoría de las viviendas afectadas por el derrumbe se hallan situadas en el interior de una enorme cueva, algunas de las cuales datan de la década de los setenta del siglo pasado. Estos vecinos han vivido todos estos años bajo la amenaza de los desprendimientos, como el ocurrido en junio, con rocas de varias toneladas, que causaron destrozos en varias viviendas y en algunos vehículos.

Este suceso ocurrió de madrugada y por suerte no provocó daños personales, pero los vecinos de Agache aún viven con el susto en el cuerpo.

El Ayuntamiento de Güímar pretende que el retorno de estas familias a sus lugares sea haga con la total seguridad de que no corren riesgo sus vidas ni sus bienes por nuevos derrumbes.