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Plantón de Puertos a la Virgen

   

La Patrona de Valleseco fue arropada por miles de vecinos. / F. PALLERO

TINERFE FUMERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Los vecinos de Valleseco soportaron ayer con asombro, indignación y mucha paciencia el insólito y lamentable retraso de la embarcación de la Autoridad Portuaria que debía embarcar a la Virgen del Carmen en el santacrucero barrio de Valleseco para el tradicional paseo marítimo. Hasta 40 minutos soportaron a pie firme los vecinos del barrio que soportaron los aproximadamente 400 kilos de peso que suman las andas, el soporte y la figura de la Patrona. El esfuerzo fue tal que hasta el alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, y su concejal de Fiestas, Fernando Ballesteros, arrimaron el hombro y participaron en algunos de los turnos fijados a la espera de La esponja del Teide, que llegó a las 21:08 al muelle, justo cuarenta minutos después de llegar la procesión.

Aunque mantuvo la serenidad, el enfado de José Manuel Bermúdez se hizo patente en su rostro. / FRAN PALLERO

Lo nunca visto

Ni los más viejos del lugar habían visto nada igual. Mientras los costaleros se turnaban, los más sensatos (entre ellos el párroco, don Agustín), tranquilizaban a los más enfadados. Bermúdez, que sigue identificándose con el barrio donde se crió, telefoneó mil veces a la Autoridad Portuaria. Aunque mantuvo las formas, resultó evidente que el paso de los minutos agrió su estado de ánimo, al punto que hoy tiene previsto pedir explicaciones por escrito del retraso. “Me han dicho que han tenido hasta tres emergencias, pero no me puedo conformar con eso”.

Más allá de algún leve incidente a la llegada de la embarcación de Puertos -recibida con tantos vítores como silbidos y algún insulto-, el comportamiento de los vecinos de Valleseco fue modélico, a pesar de su ganada fama como barrio de gente que pelea duro por sus derechos, como demuestra su larga lucha en defensa de la playa.

Devoción, gentío y humor

Más allá de la espera, ciertamente un largo rato cargado de una tensión que no fue a más gracias a la mesura y al sentido del humor exhibido por los presentes, cabe reseñar las más de 2.000 que se congregaron para acompañar a la Virgen del Carmen desde la eucaristía celebrada a las 18:30 hasta que volviera al templo, ya en noche cerrada y a una hora mucho más tardía de lo prevista.