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Por Leopoldo Fernández >

Prueba de fuego

   

La resolución de los problemas planteados con la formación profesional (FP) va a constituir la prueba de fuego para el nuevo Gobierno de Canarias. La reforma del proceso educativo para evitar el fracaso escolar es, desde luego, asunto importantísimo, pero no se plantea con la prioridad acuciante que reclama la FP. Según han señalado varios sindicatos y asociaciones de padres de alumnos, unos 10.000 estudiantes interesados en seguir los estudios de FP pueden quedarse sin plaza el próximo curso académico de no actualizarse las enseñanzas con la implantación de nuevos ciclos formativos, la supresión de otros sin apenas demanda, la contratación de nuevos profesores, la renovación de los convenios firmados con empresas, así como la ampliación de los centros que imparten la FP y la incorporación de horarios nocturnos para que puedan estudiar quienes trabajan durante el día y/o aquellos otros que desean reciclarse para mejorar sus expectativas profesionales.

El Gobierno canario, y en particular la Consejería de Educación, está obligado a atender la demanda social y económica de estas enseñanzas, por fortuna hoy en aumento, con los medios y dotaciones correspondientes. No puede alegar ignorancia, ni escudarse eventualmente en el cambio de titular del departamento o en la falta de recursos; ha de atender las solicitudes del estudiantado, distribuir las enseñanzas con arreglo a criterios racionales y territoriales objetivos y, durante lo que queda de mes y de agosto, preparar el nuevo curso con esmero y máxima atención para que puedan cumplirse las previsiones de la Ley Orgánica de Educación y, sobre todo, del Plan Canario de FP 2009-2012, que ya alude a la enorme importancia, en términos de eficiencia, del capital humano frente al capital estructural (organizativo y tecnológico). Si no se mejora el nivel de cualificación de la población activa, no mejorará tampoco el de exclusión laboral de las futuras generaciones, ni la diversificación de las actividades productivas, ni la eficiencia de las empresas, ni la competitividad del sistema en su conjunto. Es preciso proporcionar a los jóvenes canarios los mejores conocimientos y competencias que exigen el mercado laboral y la propia sociedad ante las nuevas actividades productivas e innovadoras vinculadas a la economía del conocimiento. Al Consejo Canario de Formación Profesional, el Observatorio Canario de Empleo y Formación y el Instituto Canario de Cualificaciones Profesionales, junto a las consejerías de Educación y Empleo, y también -en otro plano- a las empresas privadas, les corresponde atender las demandas sobre ese nuevo y gran objetivo estratégico que es la FP.