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la columna > por manuel iglesias

Reflexiones sobre una dimisión

   

Al igual que sucede en el caso Curbelo, el político valenciano Francisco Camps ha colocado su futuro en manos de las decisiones judiciales, aunque con unas características diferentes ya que el dirigente gomero es quien pone su reclamación, mientras que en tema del expresidente de la Comunidad valenciana. es él quien resulta denunciado.
Francisco Camps seguramente también ha sido víctima de las circunstancias electorales, porque si con Curbelo era el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba el que quería verlo rápidamente fuera de los diarios para no tener que estar comentando el asunto en cada entrevista en los medios, en el caso de Camps su salida afloja la presión sobre Mariano Rajoy, porque ahora el valenciano se mueve en un nivel más particular y el candidato del PP con elogiar su decisión y a la persona tiene ya resuelto el noventa por ciento de la respuesta cuando le preguntan al respecto.
Sobre Camps se han dicho algunas cosas que suenan o bien como tonterías o como falta de información. Por ejemplo, la posibilidad de que se declarara culpable del delito de cohecho pasivo y pagara la multa, para no sentarse en el banquillo, lo mismo que recientemente hicieron dos compañeros. Pero para Camps eso era inviable. Si se declaraba culpable, abría otro frente de ataque sobre el hecho de que la presidencia de Valencia fuera ocupada por un delincuente confeso -el cohecho pasivo es delito y él lo habría reconocido-. Y si dijera que se declaraba culpable sólo por eludir el banquillo, quedaría como protagonista de una burla a la justicia. La salida más tarde o más temprano sería también la dimisión, por lo cual no se ganaba mucho con ello.
Además, parece que no se tiene en cuenta el que de acuerdo al artículo nueve de los Estatutos del PP, una ondena por delito como el cohecho pasivo conlleva la pérdida de la condición de afiliado. De manera, que salvo una decisión muy controvertida de hacer una excepción con él, lo que resultaría otro escándalo, aceptar la condena y la multa no lo llevaría a ningún lado. Al contrario, lo expulsaría del PP
Pobablemente ha usado la mejor vía posible, que es la de dimitir de la Generalitat. Si la justicia lo declara inocente del cohecho pasivo por supuestamente aceptar el regalo de los trajes, Francisco Camps puede volver a la política encabezando, por ejemplo, la lista al Congreso de los Diputados por Valencia, como espada flamígera contra el PSOE. Y, por supuesto, se le abren las puertas para un Ministerio en un futuro Gobierno popular, en el que estaría casi blindado en su permanencia.
Si es absuelto quedaría sin sentido ese titular de que la dimisión “acaba con la vida política de Camps”. ¿Quién sabe? A lo mejor le proporciona otra vida mejor. Claro que, como el caso del ex senador gomero, todo se mueve en el supuesto de una declaración judicial favorable. Pero, ¿y si es en contra?, ¿tampoco pasa nada?