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Por José Segura Clavell * >

Respuesta internacional al cambio climático

   

En el artículo de ayer hice referencia a la existencia en la presente legislatura en las Cortes Generales de una Comisión de trabajo dedicada exclusivamente al estudio del Cambio Climático y a las sugerencias de actuaciones a llevar a cabo con el objeto de mitigar sus efectos nocivos en la humanidad. Convencido de la necesidad de estimular conciencias e incrementar sensibilidades al respecto es por lo que me propuesto llevar a cabo una serie de reflexiones que espero ir transcribiendo en artículos equivalentes a éste. Por ello me parece que a pesar de los avances y retrocesos habidos, conviene recordar en grandes trazos, la lucha internacional que al respecto se ha venido planteando y a los acuerdos que se han ido alcanzando que pretendo referenciar cronológicamente.

En la Primera Conferencia Mundial sobre el clima, 1979, se reconoció y aceptó que el cambio climático era un grave problema. En ella se analizaron potenciales consecuencias que el cambio climático podría generar en la actividad humana y se emitió una declaración convocando a los gobiernos mundiales a prever y prevenir los posibles cambios de clima provocados porque podrían llegar a ser adversos para el bienestar de la Humanidad. Se aprobaron también planes para establecer un Programa Mundial sobre el Clima, bajo la responsabilidad conjunta de la Organización Meteorológica Mundial, OMM, el Programa de las Naciones Unidas para el medio Ambiente PNUMA y la Comisión Internacional de Uniones Científicas CIUC.

La preocupación por este fenómeno se incrementó en 1988 con la Conferencia de Toronto sobre Cambios en la Atmósfera, siendo la primera reunión de alto nivel donde científicos y políticos discutieron sobre las medidas a tomar para combatir el cambio climático. Los países industrializados se comprometieron a reducir voluntariamente las emisiones de CO2 un 20% para el año 2005, lo que se conoció como el objetivo de Toronto.

A la referida Conferencia le siguieron una serie de conferencias como fueron la Conferencia de Ottawa -febrero de 1989-, la Conferencia de Tata -Febrero de 1989, la Conferencia y Declaración de La Haya en -marzo de 1989-, la Conferencia Ministerial de Noordwijk -Noviembre de 1989-, el Pacto de El Cairo -diciembre de 1989- y la Convención de Bergen -mayo de 1990-.

Posteriormente, en noviembre del año 1990, en la Segunda Conferencia Mundial del Clima, celebrada en Ginebra, se acordó que “el objetivo final debería ser estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero a un nivel que prevenga las interferencias antropogénicas con el clima”.

En 1991 en Nueva York, la ONU decidió como un primer paso que los países industrializados se comprometían a reducir sus emisiones de CO2 a los niveles de 1990 para el año 2000. Sin embargo los compromisos que se adoptaron no eran legalmente vinculantes.

En 1992, en Río de Janeiro, 154 países más la CE firmaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta Convención entró en vigor el 21 de marzo de 1994. El objetivo de la Convención se estableció fundamentalmente en la meta de conseguir la estabilización en la atmósfera de las concentraciones de los gases de efecto invernadero que no habían sido incluidos anteriormente en el Protocolo de Montreal (Toronto) en concentraciones tales que impidiesen interferencias antropogénicas no deseables en el clima.

El órgano superior de la Convención lo constituyó la Conferencia de las Partes que celebró su primer período de sesiones en Berlín del 28 de marzo al 7 de abril de 1995. En ella se acordó que los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención eran insuficientes y se iniciaron conversaciones acerca del mandato de Berlín con el objetivo de establecer acuerdos adicionales. Las Partes de la Convención lo integraban países incluidos en el Anexo I que deberían limitar y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero con el compromiso de proteger y ampliar los sumideros de estos gases. Son Partes Anexo I los 25 países pertenecientes a la OCDE, a la Unión Europea y los países en tránsito a la economía de mercado mientras que son Partes no Anexo I los países en desarrollo.

Los países desarrollados y en vías de desarrollo aceptaron una serie de compromisos generales. Todas las partes se comprometieron a elaborar y presentar inventarios de las emisiones de gases de efecto invernadero por fuentes y de la absorción de los gases debido a los sumideros. Los países industrializados asumieron compromisos específicos. Se comprometieron a restablecer sus emisiones de gases de efecto invernadero en los niveles de 1990 para el año 2000 y también a presentar estrategias nacionales sobre cambio climático.

En diciembre de 1997 se adoptó el Protocolo de Kioto vinculado a la Convención, que entró en vigor el 16 de febrero de 2005 y que en su Artículo 2.2 establece que los países Anexo I procurarán limitar y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero generados por los combustibles utilizados en el transporte aéreo y marítimo internacional trabajando a través de la Organización de Aviación Civil y la Organización Marítima Internacional respectivamente.

También el Protocolo de Kioto exigió a las Partes en su Artículo 5, el establecimiento de un sistema nacional con la obligación de la realización de un inventario anual de emisiones por fuentes y absorciones por sumideros de gases de efecto invernadero así como la obligación del establecimiento de un registro nacional de emisiones y absorciones e incluso los sectores y fuentes que los originan. Por otro lado, la Decisión 2/CP.3 de la Conferencia de las Partes de la Convención dispuso que las emisiones de gases de efecto invernadero de buques o aeronaves dedicados al transporte internacional, no se incluyan en los inventarios nacionales sino que se publiquen por separado.
A principios de 2001 el Panel Intergubernamental, IPCC finalizó su tercer informe de evaluación en el que se llegó a la conclusión de que la prueba de la influencia humana sobre el clima mundial se admitía era más concluyente que nunca.

La Tercera Conferencia Mundial del Clima tuvo lugar en Ginebra del 31 de agosto al 4 de septiembre de 2009, en ella se acordó aumentar las inversiones destinadas a las observaciones y la vigilancia del Clima, así como a las Ciencias aplicadas con el fin de mejorar la disponibilidad de información y servicios climáticos orientados al usuario.

*Diputado socialista en el Congreso