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POR ANTONIO ALARCÓ >

Se prolonga la agonía

   

El último Debate del Estado de la Nación de esta legislatura que se ha celebrado esta semana nos ha vuelto a confirmar lo poco que al presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, le preocupa este país y sus habitantes. La gran mayoría de los españoles sólo esperábamos una cosa de él, sólo una, que anunciara el adelanto electoral. Merecemos ese adelanto de urnas por respeto y por patriotismo con la situación actual socio económica del país. Sin embargo, nos volvió a dejar en el mar de la incertidumbre, pues no se dignó a poner fin al “calvario estéril” (como así lo llamó Durán i Lleida) al que está sometiendo a España.

Cada vez somos más los españoles que exigimos sin más dilación un cambio. Así lo confirma una encuesta de Sigma Dos para el periódico El Mundo, en la que se reflejaba que el 50% de los ciudadanos quiere un adelanto electoral. Una de cada dos personas entiende que deben abrirse las urnas ya y, entre éstos, hay, por su puesto, votantes del PP, pero también del PSOE y de otros partidos, que ven cómo el que fuera su principal líder los está arrastrando al abismo.

Estamos ante una legislatura acabada, con un presidente que ya no es candidato, con un ministro candidato que aún es ministro y con un vacío enorme de poder, de toma de decisiones y de una inseguridad que no merece España.

En su despedida del Congreso, Zapatero volvió a demostrar que carece de factores inhibitorios y con voz quebrada improvisó un agradecimiento al trabajo de los grupos. Sus palabras hacia el portavoz del PSOE señor Alonso, nos han asombrado porque no deben pronunciarse en el Congreso de los Diputados. En la Cámara hay que debatir y pronunciarse sobre las soluciones y propuestas a los problemas de los españoles. No cabe aplicar la política de la ñoñería.

Incluso alguna diputada de Coalición Canaria, además de apoyar, para nosotros, irresponsablemente este Gobierno, en materia de pensiones, reforma laboral, reformas económicas, etcétera, entró también en ese juego ñoño y aludió a que, como el presidente, ella también tiene una hija. Como el resto de los españoles, defendemos a la familia como institución. Pero entendemos que existen 5 millones de motivos, tantos como parados, para que desde luego nos dediquemos en las instituciones a aportar solución a este gran drama social. Y por supuesto a los dos millones de personas que están en la tragedia de encontrarse en exclusión social y que dudamos muchos que Zapatero pueda mirarle a los ojos como anunció la diputada de Coalición Canaria.

A Zapatero y a su familia, personalmente les deseamos lo mejor. Pero creemos que ahora debe hacer ese ejercicio anteriormente citado de patriotismo y convocar elecciones lo más pronto posible. Desde luego es lo que se está demandando en las calles.

Señores, creemos sinceramente que no estamos para este tipo de frivolidades, por supuesto que dedicarse a la política tiene un coste personal y, en muchos casos, profesional, claro que nos quita tiempo para estar con nuestros amigos y familiares, pero a ella debemos de llegar llorados; sobre todo, porque estamos aquí voluntarios. Además, ante tanta sensiblería barata no podemos más que preguntarnos si a los españoles que están padeciendo los efectos más crudos de esta crisis, les importa la situación personal de la señora Oramas o del señor Zapatero.

Como escribió un cronista parlamentario, Zapatero “se despidió, pero no se fue” con lo que evidenció una vez más sus incoherencias internas, sus idas y venidas sin rumbo ni destino fijo. Un vaivén constante que nos ha situado en una pésima situación ante la peor crisis económica y social que se recuerda en este país.

Zapatero debe marcharse para que España pueda recuperar la confianza, para que se inicie de una vez por todas la ansiada recuperación y con ella los cerca de 5 millones de parados que han visto rotos sus proyectos vitales tengan una nueva oportunidad laboral. Nuestro país necesita nuevas energías e ideas novedosas para iniciar la senda de recuperación y está más que demostrado que ni ZP, ni el zapaterismo pueden aportarlas. España debe recuperar también el prestigio internacional que tanto le costó obtener y que, por la nefasta gestión que se ha hecho de la crisis, ahora está bajo mínimos. Confianza, prestigio y esfuerzo resultan claves para lograr uno de los principales objetivos que debemos de tener en estos momentos todos los representantes públicos: la creación de puestos de trabajo.

Y no queríamos acabar sin volver a reincidir que Zapatero, precisamente, no puede mirar a la gran mayoría de españoles a los ojos. Es el responsable de que Bildu esté de nuevo en las instituciones quitando banderas que nos representan a todos y realizando gestos que no son democráticos. Algo que lamentamos con absoluta profundidad. Por último, censuramos el uso político que claramente se ha dado a la candidatura de Capital Cultural Europea del año 2016. Se ha perjudicado al resto de candidaturas con esta elección claramente politizada. Canarias sale perdiendo con esta decisión. Es esta otra muestra más del poco valor que el archipiélago ha tenido para el gobierno de Zapatero durante los últimos siete años.

*Senador y portavoz del Grupo del Partido Popular en el Cabildo de Tenerife