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CICLISMO > TOUR DE FRANCIA

Silbidos a Contador en la presentación del Tour

   

El ciclista español del Saxo Bank, Alberto Contador. | EFE

EFE | Les Herbieres (Francia)

El público francés no mostró su cara más amable a Alberto Contador en la presentación de los equipos del Tour que se celebró en el Parque temático de Le Puy de Fou, donde un numeroso sector le dedicó una pitada.

“Con ustedes, Alberto Contador, triple vencedor del Tour de Francia”. El presentador dio paso al líder del Saxo Bank, quien escuchó el concierto de silbidos de una parte del público que llenaba el recinto con 7.000 personas, sensibilizadas por el presunto positivo del madrileño en la pasada edición, cuyo caso se decidirá a primeros de agosto.

Contador aguantó la sonrisa en medio del teatro romano del parque de atracciones del Cerro del Loco, y esa tendrá que ser su posición en un Tour si quiere sobrevivir con cierta tranquilidad en una carrera que, a dos días de la salida, le recordó su litigio pendiente desde su primera comparecencia.

Del concierto de silbidos dirigido al español a la ovación dedicada al que será su principal rival en la carretera, el luxemburgués Andy Schleck. El público de la región de la Vandée tomó partido por el líder del Leopard, más popular entre la afición gala. Y además, habla francés.

Lo más destacado en cuanto a aspectos técnicos de esta nueva edición del Tour radica en las pocas etapas de contrarreloj programadas con respecto a las de montaña. Los Pirineos y los Alpes, con doble paso por el Galibier, incluido un final en su cima, y el Alpe D’Huez, volverán a resultar claves para conocer al vencedor final.

Este Tour, de 3.430 kilómetros de recorrido, es un diseño para escaladores, una cita para Alberto Contador, que será el rival a batir en su intento por conquistar por cuarta vez la ‘grande boucle’.

El camino de Contador, dueño del Tour en 2007, 2009 y 2010, empezará en un lugar privilegiado, excepcional, como es el Paso del Gois, que une la isla atlántica de Noirmoutier con el continente, donde con permiso de la marea -sólo es practicable en la bajamar- el pelotón se pondrá en marcha en un escenario que ya vivió en la segunda etapa de 1999, marcada por las múltiples caídas.