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Diez mil euros por asesinar a la exmujer y luego, a por los suegros

   

T. FUMERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Parece una historia extraída de un guión cinematográfico, pero no es el primer caso que se da en Tenerife con circunstancias muy similares. Felizmente, la investigación llevada a cabo por los agentes del Equipo de Policía Judicial de Playa de Las Américas ha impedido que se saliera con la suya un hombre de 49 años de edad al que se le achaca un siniestro plan para acabar con la vida de su exmujer y de miembros de su anterior familia política al objeto de disfrutar de la herencia que compartiría con las hijas nacidas del matrimonio.

Según se detalla en la información facilitada por la Comandancia provincial, fue a mediados del pasado mayo cuando los agentes tuvieron noticia de un terrible acuerdo para acabar con la vida de una mujer a cambio de 10.000 euros.

A raíz del soplo, los guardias dispusieron labores de seguimiento al presunto sicario, priorizando como objetivo la localización e identificación de la futura víctima, de la que entonces sólo constaba que vivía en el municipio de Candelaria, así como que tenía hijas menores de edad.

El dato de la descendencia es clave, dado que, como la investigación haría aflorar, el asesinato de la mujer tendría como consecuencia que el supuesto inductor de la misma y padre de las niñas heredaría, junto a ellas, una empresa y el chalé familiar que correspondieron a ella a cuenta de la separación.

La fuente oficial reseñada añade que, en caso de que todo hubiera ido bien, los planes incluían que, dentro de un año, acabarían con la vida de los padres de ella, unos nuevos crímenes que a buen seguro hallan su origen en que se trata de una familia acomodada.

La ruta para impedir tales fechorías tuvo su hito con la orden de detención dictada por el Juzgado de Instrucción número cuatro de Arona contra el sicario, identificado como J.J.A.D., de 35 años de edad, nacionalidad española y residente en el Sur de Tenerife.

Sus declaraciones permitieron conocer el nombre de pila del inductor, así como su antiguo domicilio, sito en la zona de Costa del Silencio, llegando a identificársele, y más tarde a detenerlo. Se trata de un varón, de 49 años de edad, también de nacionalidad española, y que responde a las iniciales de A.D.H.B.

Los dos detenidos han pasado a disposición judicial y han ingresado en prisión por orden del Juzgado citado.

Método previsto

En cuanto al método ideado para el asesinato, se trataba de una inyección de mercurio, sustancia que basta con suministran un gramo por vía intravenosa para provocar la muerte instantánea del afectado.

A pesar de que se trata de un elemento químico relativamente cercano al hombre en múltiples formas, de la potencia mortífera del mercurio da cuenta el hecho se le considera más venenoso que el arsénico.

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Seis años de cárcel como condena por un caso similar en Granadilla acaecido en 2008

Hace apenas medio año, la Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó a seis años de prisión a un varón que realizó a un antiguo empleado una propuesta similar a cambio de una cantidad de dinero.

El esquema se repite con respecto al caso de la inyección mercurio ahora conocido: ambos supuestos tuvieron como escenario Tenerife, se intentó contratar a un sicario para cometer el crimen, la víctima sería la ex mujer del inductor y en el móvil estaba presente adueñarse de la que fue vivienda compartida.

Las diferencias radican en que, en el caso de 2008, la casa estaba en El Médano y no en Candelaria, que el precio por la vida de la mujer era de 5.000 y no de 10.000 euros y que fue quien recibió la proposición el que finalmente alertó de lo que acaecía. Aquella sentencia recoge la estremecedora conversación: “Te doy 5.000 euros si le cortas el cuello a mi mujer. 2.500 euros hoy y el resto cuando hagas el trabajo”. El hombre le dijo al procesado que “estaba loco”, a lo que el acusado le contestó que si no lo hacía él ya lo haría otro. Terminó por llamara a la mujer para ponerla en guardia.

Poco más de un año después, la Audiencia condenó a Juan C.R. a seis años y nueve meses de prisión y al pago de una indemnización de 10.000 euros por los gastos médicos y psicológicos.
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