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Por Benito Cabrera >

Tonalidades populares

   

En música llamamos tonalidad a un grupo de sonidos que forman un sistema y están regidos por una nota principal llamada tónica. La tonalidad se define, en una pieza o fragmento, a partir de la escala y acordes que se utilicen. Para poder averiguar la tonalidad debemos fijarnos en la armadura, que es el grupo de sostenidos y bemoles (alteraciones) que acompañan a la clave al principio de la melodía.

La tonalidad de una obra indica la escala en la que está construida. Así, cuando decimos de una obra está en Do mayor, o La menor, es que ha sido escrita en una escala que va de Do a Do o de La a La. Aparte de tonalidades por cada una de las notas de nuestra secuencia de notas, también existen modos, heredados de los sistemas de la antigua Grecia y del canto gregoriano. Con este esquema se establecen las bases de la armonía en la música escrita occidental.

La música tradicional a veces no se desarrolla exactamente igual ni se rige por parámetros tan claros. Un curioso ejemplo viene representado por la nomenclatura que se utiliza en el folclore canario para denominar las diversas tonalidades, con números u otros apelativos. Los nombres más frecuentes son los siguientes: El Uno: Sol Mayor. El Cinco: Re Mayor. El Seis: La Mayor. El Nueve: Mi Mayor. El Cruzao: Fa Mayor. El Tendío: Do Mayor. En Lanzarote La Zorra es Fa Mayor.

De esta forma, los folcloristas dicen: “Toca una isa por el cinco” o “Toca la isa del uno” para referirse, respectivamente, a la tonalidad de Re Mayor o Sol Mayor. Una curiosa manera de nombrar las tonalidades, de cuyo origen nada se sabe y que no deberíamos perder, por la singularidad que aporta en el marco del folclore occidental.