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SIN COMPLEJOS > POR FERNANDO FERNÁNDEZ

UE: el despertar de un sueño

   

La culminación de la unión económica y monetaria, con la entrada en circulación del euro, marcó el momento más brillante del llamado proceso de construcción europea, iniciado medio siglo antes con la Declaración Schuman que impulsó el sueño de los “padres fundadores”. ¿Qué ha ocurrido para que una década mas tarde estemos paralizados por una ola de pesimismo que nos hace ver un futuro tan oscuro?

Durante medio siglo avanzamos paso a paso, a veces de manera demasiado lentamente según algunos, pero con el objetivo claro de hacia donde queríamos ir. En mi opinión, la clave de aquel éxito estuvo en la existencia de un proyecto bien diseñado; ejecutado mediante un método, el método comunitario basado en la negociación y en el acuerdo; y en la existencia de fuertes liderazgos nacionales y europeos, en el Consejo y en la Comisión. El inicial Mercado Común acabó convertido en la Unión Europea (UE). Aquella fue la historia de un éxito.El euro fue el símbolo más notorio de aquel éxito. Muchas veces escuché decir en las instituciones que al firmarse el Tratado de Roma, ninguno de los “padres fundadores” ni en sueños hubiera imaginado que al finalizar el siglo se habría avanzado tanto.

Protagonistas principales de aquel éxito fueron Helmut Schmidt y Giscard D’Estaigne, Mitterrand y Kohl, Felipe González y Andreotti. Mas allá de nuestra militancia política, todos pensamos que sin Jacques Delors al frente de la Comisión Europea todo hubiera sido mucho más difícil. Cuando llegué al Parlamento Europeo en 1994, escuché decir a los mejor informados que el único error cometido hasta aquel momento fue aceptar la rápida integración de Grecia sin estar debidamente preparada para ello; se justificaba el error por el deseo de fortalecer su incipiente democracia a la salida de la dictadura de los coroneles.Europa Occidental soportó mal el hundimiento de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín y de aquellos polvos vienen estos lodos. Se optó por la rápida integración de los estados de Europa Central y Oriental, que para escapar del yugo comunista deseaban unirse a la familia común europea. Se hizo deprisa y sin que todos ellos estuvieran debidamente preparados, repitiéndose así el mismo error cometido con Grecia. Hemos avanzando improvisando a medida que caminábamos y sin saber a ciencia cierta hasta donde se quería llegar. Se abandonó el método de negociación y consenso que tan buenos resultados proporcionó y todo esto se hizo sin liderazgos a la altura del enorme desafío que teníamos delante. Carecemos de liderazgo en los estados miembros y en la Comisión. La locomotora franco-alemana no siempre funcionó con la energía del pasado y en los estados miembros sus opiniones públicas se fueron haciendo menos utópicas, más pragmáticas y egoístas. Asistimos ahora a una renacionalización de la UE.

Para resumir en pocas palabras tan larga sucesión de equivocaciones, diría que se ha querido hacer más Europa con menos presupuesto y el resultado no es satisfactorio. En unos años de crisis gravísima como la que padeceremos, para nosotros, regiones ultraperiféricas con niveles de desarrollo por debajo de las medias de la UE, la situación se hace muy difícil y la negociación de los asuntos que nos afectan, tanto en el Parlamento como en la Comisión encuentran crecientes obstáculos, sobre todo a la hora de obtener una ficha financiera adecuada a nuestras necesidades. De ahí el mérito de Gabriel Mato como ponente de los nuevos POSEI.