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Por Manuel Iglesias >

Un discurso flojo e insatisfactorio

   

El candidato a repetir en la presidencia del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, expuso ayer su discurso, que en líneas generales fue flojo e insatisfactorio.

En los momentos actuales, hay unos temas que son imprescindibles en una exposición de un gobierno. El primero está claro que es la creación de empleo y la dinamización de la economía, porque con 252.000 desempleados, conseguir disminuir el paro es una absoluta prioridad y, además, que se haga con una importancia mayor que ese 0,93 por ciento de diferencial positivo que se ha señalado en el último informe sobre el número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo y que ha favorecido especialmente a la provincial de Las Palmas, (-2,18%); mientras que en Santa Cruz de Tenerife el paro creció (0,52%) respecto al mes de mayo.

El segundo viene relacionado con el primero y es la situación de necesidad social para decenas de miles de familias que vienen recurriendo, de una manera u otra, a las ayudas oficiales o de las organizaciones asistenciales. No es previsible que este estado carencial cambie mucho a mejor en los próximos meses y tal vez años, por lo que se precisa mantener respuesta a una exigencia ineludible.

El tercer punto es el esquema de cohesión territorial y social, acercar los niveles de vida entre las Islas mayores y menores, para que todos los canarios tengan una atención similar a sus necesidades, allí donde residan, dentro de las posibilidades de las que se dispone en estos momentos. También reforzar las cotas de autogobierno, adaptar el Estatuto de Autonomía y mantener la presión para lograr los mayores beneficios de la Unión Europea por la condición de región ultraperiférica.

Y surgen otros capítulos también importantes, como son la actualización del Régimen Económico y Fiscal, reducir el déficit público (pese a la conflictividad que genera la obligación de los recortes en muchos sectores), la simplificación administrativa para evitar duplicidades y gastos superfluos en funcionarios (lo cual implica reducir la oferta pública de empleo), transmitir sensación de estabilidad a los administrados para dar seguridad jurídica y ejecutiva a las iniciativas, etcétera.

Todo ello y más está recogido de alguna manera en el discurso de ayer de Paulino Rivero, pero careció de un énfasis de entusiasmo y por el momento es poco más que una declaración de intenciones y hay cosas que requieren de grandes acuerdos, aquí y en Madrid, para marchar con fluidez.

Este futuro gobierno necesitará del PP opositor, porque si llega al Ejecutivo nacional en la próximas elecciones, tendrá un poder decisivo en muchas de las cuestiones que Rivero ha expuesto. Hay que escuchar lo que dice hoy José Manuel Soria, porque allí pueden estar muchas claves de cómo van a ir las cosas.