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POR FERNANDO FERNÁNDEZ >

Volver a empezar

   

De los siete presidentes que hemos tenido, Rivero será el primero que al terminar la legislatura que ahora empieza habrá cumplido dos mandatos completos. El pacto entre CC y el PSOE no es del todo novedoso, hubo un antecedente remoto en 1991 con aquel pacto de hormigón, que resultó tener aluminosis el día que el vicepresidente Hermoso promovió una moción de censura a Saavedra, alumbrando una CC cuya simiente sembró y regó Olarte desde la noche misma de la derrota que lo descabalgó del Gobierno.

Al contrario que entonces, éste es un pacto llamado a durar cuatro años, ambos partidos se han blindado para que así sea. De romperse, las represalias en municipios y cabildos serían una tentación demasiado fuerte. Pero la experiencia me dice que pronosticar sobre la duración y el cumplimiento de unos pactos es apostar por equivocarse, porque aquí nunca se han cumplido, al menos estando por medio CC. Espero que haya estabilidad institucional como condición básica para superar la crisis. Si al final de esta legislatura viéramos ya la luz al final del túnel, podríamos sentirnos afortunados.

El Gobierno empieza su mandato en la peor situación padecida desde hace décadas. Hagamos memoria. Entre 1960 y 2000 Canarias vivió un sostenido crecimiento económico que la llevó de disponer de una renta per cápita equivalente al 60% de la media nacional hasta el 98% en el año 2000. Pero en 2010 ese indicador descendió hasta representar solo el 90% del español. En la última década hemos perdido ocho puntos con respecto a la media española, aún con la ingente inversión de fondos europeos. El Poseican ha inyectado 280 millones de euros anuales durante casi 15 años, ello ha permitido disponer de unas magníficas infraestructuras, pero ahora somos más pobres. Este deterioro se inició 5 o 6 años antes del comienzo de la actual crisis en 2007, aunque se haya acelerado y nos haya llevado hasta donde ahora estamos.

No me extenderé en datos que padecemos en nuestras carnes. Índices de parados 10 puntos superiores al del conjunto español. El 45% de los jóvenes desempleados y en busca de trabajo en el siempre incierto camino de la emigración. Aumento de la pobreza y marginalidad, como acreditan los datos dados a conocer por Cáritas.

Desestructuración social y familiar, divorcios, rupturas familiares, embarazos indeseados, abortos, delincuencia de baja intensidad, aumento de los casos de corrupción. Dos de cada tres canarios no se fían de nada ni de nadie.

Las causas son conocidas. Mala gestión de los asuntos públicos, burocratización, aumento de los gastos para pagar nóminas de empleados y cargos públicos, precariedad de nuestro tejido empresarial y destrucción de miles de pequeñas empresas en estos años, cierre de comercios…

Para Rivero, el turismo es su panacea, pero el sector ha dicho que no habrá milagros y que sin reformas profundas no empezará a generar empleo de manera apreciable y no coyuntural. Sin crecimiento económico, no habrá creación de empleo en algunos años, según datos del propio Gobierno.

Los salarios descendieron y con esos sueldos y sin crédito tampoco aumentará el consumo. Y el sistema educativo arroja unos malos resultados, lo que augura malos presagios para las futuras generaciones.

Este es el balance de Rivero tras su primera legislatura y en esta situación empieza un nuevo mandato para otros cuatro años. Por el bien de todos, que tenga más acierto en el futuro que el tenido en el pasado.