JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD >

“Los jóvenes de la Jornada me emocionan; estimulan mi fe”

El obispo Bernardo Álvarez asiste por primera vez como prelado a una Jornada Mundial de la Juventud. | DA

CARMELO PÉREZ | Madrid

Bernardo Álvarez, el obispo nivariense, es la primera vez que asiste como prelado a una Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Recibe a DIARIO DE AVISOS en pleno centro de un Madrid tomado por más de un millón de jóvenes peregrinos llegados de todos los puntos del planeta, entre ellos, 1.000 diocesanos. Llega tarde a la cita y se excusa reiteradamente: “Iba a comer cualquier cosa para no retrasarme, pero me liaron unos compañeros obispos y nos fuimos a almorzar juntos”, justifica. A pesar de que ya suma más de cuatro horas de catequesis ante casi 400 jóvenes, se le ve pletórico.

-¿Y esa alegría?

“[Risas] Pues es que hay tanta ilusión en el ambiente, tanta vitalidad… Reconozco que vivo estos días emocionado. Es impresionante ver a tantos jóvenes felices, divirtiéndose, rezando, escuchando, celebrando…”

-¿Se emociona usted al contarlo?

“Mucho. Ellos están estimulando mi fe. Ante su testimonio, no cabe otra cosa que sentirse orgulloso de ser cristiano”.
-Lleva varios días dando catequesis a los jóvenes. ¿Usted ha venido a la JMJ a disfrutar o a trabajar?
“Disfruto cumpliendo con mi misión, que es anunciar el Evangelio. Hoy [ayer para el lector] he dado catequesis a 350 jóvenes llegados de Honduras, Perú, Ecuador, Chile y Uruguay. También estaban algunos de mis diocesanos”.

-¿Qué tienen en común los jóvenes de tan distintos lugares?

“La fe en Jesucristo y sentirse miembros de una Iglesia que está presente en todo el mundo”.

-Y de distinto, ¿qué tienen?

“He percibido que la fe de nuestros hermanos latinoamericanos es más entusiasta que la de la mayoría de nuestros jóvenes europeos. Más viva, más piadosa. Se nota que han tenido la suerte de que sus familias les educaran en la fe. Me recordaban mi época de joven, cuando también mis padres me hablaban de Cristo”.

-En algunos de esos países la vida no es nada fácil…

“Me contaban que han llegado aquí con mucho esfuerzo. Llevan años reuniendo el dinero con rifas, comidas, ahorros… Había muchos estudiantes humildes. También los jóvenes de otros países han ayudado a llegar a los más pobres con sus donativos al inscribirse”.

-¿Aprende algo un obispo de estos jóvenes?

“Claro. Yo he aprendido mucho de su entusiasmo y su alegría a la hora de vivir la fe. Y de su sencillez de corazón: viven lo que creen sin tantas elucubraciones. Me impresiona la frescura de su fe, que no se avergüenzan de ella, que no tienen complejos, en contra de lo que sucede muchas veces en nuestro país”.

-¿Qué espera de los jóvenes de su diócesis que han venido a la JMJ?

“ Que para ellos sea un encuentro con Cristo. Espero que a partir de aquí se incorporen o se involucren más a la vida de la Iglesia. Y que respalden y estimulen a los demás jóvenes. Que participen y creen grupos de encuentro, no sólo religiosos, sino también culturales, de ocio…”

-Ha estado muy cerca del Papa, ¿qué le transmite?

“Paz, serenidad. A pesar de quienes son críticos con él, de que parte de la sociedad no valore su mensaje, él lo propone serenamente y con espontaneidad”.

-Si le dieran un minuto a solas con Benedicto XVI, ¿qué le diría?

“Gracias por haber venido a Madrid”.

-¿Y en un minuto a solas con los organizadores de la marcha contra la visita del Papa?

“Pues es que no acabo de entender su protesta. He llegado a la conclusión de que lo que les molesta es Jesucristo, la Iglesia y los católicos. Que no quieren que expresemos públicamente nuestra fe. Y luego inventan argumentos falsos, como el de los gastos, para justificar su actitud”.

-Pues tendrá que poner la otra mejilla…

“No hay que responder al mal con el mal. Propongo rezar por todos y aprovechar sus críticas para revisarnos. También Dios puede servirse de ellos para enseñarnos cosas. Pero también pido con contundencia el mismo respeto hacia nosotros”.

-Acabemos con un mensaje para sus diocesanos que no han podido venir a Madrid…

“Que estén tranquilos, que la delegación nivariense está bien. Comen bien y descansan bien, aunque entre estrecheces porque somos muchos. [Risas]. Sugiero a todos que se unan a estos actos a través de la televisión y la cobertura de los periódicos. Merece la pena y se puede entrar en este ambiente de fe aun estando en Canarias”.