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Batería de aciertos

   

El pasado jueves, después del Consejo de Gobierno celebrado en la capital tinerfeña, el primero tras la vuelta de días o algo más de vacaciones en el mismo agosto, el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, anunció ante los medios de comunicación una batería de medidas fiscales que, seguro, servirán de estímulo a la economía local. Una de ellas, equivalente a la anunciada días antes por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para el ámbito fiscal del IVA (el resto de España), consiste en la reducción del esfuerzo fiscal relacionado con la compraventa de primera vivienda nueva, a la que se aplicará, una vez se apruebe el proyecto de ley que ahora debe llegar al Parlamento de Canarias, una aminoración de 2,25 puntos, lo que implica que el Impuesto General Indirecto de Canarias (IGIC) que soporte ese tipo de compraventa pronto no será del 5%, el tipo actual, sino que pasará al 2,75%, el futuro, cuando se consolide la iniciativa legislativa impulsada por el Gobierno regional. Hay que decir, además, que esta rebaja del esfuerzo fiscal en el impuesto indirecto IGIC solo se aplicará a las adquisiciones de inmuebles nuevos, para primera residencia y en los que tengan un valor de transacción antes de impuestos nunca superior a los 150.000 euros, lo que implica que el ahorro fiscal máximo del comprador (o gasto fiscal de la Comunidad Autónoma) por operación no podrá estar por encima de los 3.375 euros. La medida estará hasta el 31 de diciembre de 2012.

También se debe subrayar, y quizá aquí estén las claves de lo acertada que, creemos, ha sido la medida tributaria, que con esta modificación impositiva se pretenden dos cosas: por un lado, la estimulación de la compra del gran número de viviendas que hoy en día están construidas en Canarias, lo cual es un gesto de relevancia para reducir la oferta actual y para satisfacer una petición de los promotores locales de estos inmuebles, y por otro lado, porque significa, sin duda, un estímulo para el que pueda, y dejen las entidades financieras, tomar la decisión de comprarse una casa en la que vivir de forma habitual. Esto en breve tendrá más sentido debido al ahorro fiscal que promueve la reforma del IGIC, que no es nada desdeñable.

Así que el Gobierno de Canarias ha acertado, lo ha hecho bien, y ha apostado por activar la venta de inmuebles y a la vez por dar más facilidades, por la vía del ahorro fiscal, a los compradores potenciales de este tipo de propiedades. Además, para activar las reformas de viviendas, el Ejecutivo de Paulino Rivero ha ideado una bonificación en el IRPF (tramo canario) a cuenta de los gastos asumidos por los propietarios.

Estas medidas sirven a la ciudadanía y al empresariado, que, por cierto, ya se ha manifestado a favor de ellas. Esperemos que resulten y que todo sea para el bien de los canarios.