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El ‘caracol’ comienza a andar en la Isla

   

El símbolo del movimiento internacional Slow Food es un caracol. | DA

FRAN DOMÍNGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

El movimiento internacional Slow Food quiere echar a andar definitivamente en Tenerife. Esta tendencia, nacida en Italia en la década de los 80 del pasado siglo, promueve un concepto filosófico distinto del que fomenta la que podríamos denominar su antagonista, la tan manida Fast Food. En la iniciativa Slow Food priman las tradiciones agrícolas y gastronómicas locales, y se pone en valor aspectos como la biodiversidad y las actividades sostenibles.

Gabriel Morales, enólogo de Bodegas Domínguez, y Adrián Bruins, cocinero holandés afincando en Tenerife, han sido los dinamizadores de una propuesta en firme para montar una asociación de Slow Food en la Isla. “La idea me la dieron el año pasado en un viaje de trabajo a Italia el presidente y el vicepresidente de Slow Food España, Mariano Gómez y Jorge Hernández, respectivamente. Ellos me comentaron que sería genial que el movimiento aterrizara en un lugar con la increíble biodiversidad que tenemos aquí”, remarca a DIARIO DE AVISOS Morales.

El punto de partida, no obstante, se dio en julio pasado cuando Jorge Hernández impartió una conferencia en Tenerife a la que asistieron diversos productores, bodegueros y restauradores de la Isla, quienes acogieron favorablemente la iniciativa ecogastronómica. “De hecho, todos ya trabajan con conceptos y herramientas vinculadas a la idea de Slow Food: valorar los cultivos y productos locales y alentar la calidad”, subraya el enólogo. Tras una primera reunión, ahora se quiere plantear para septiembre otra en la que se constituya formalmente la asociación o convivium -así se llaman las sedes locales de Slow Food-. La iniciativa ha contado con el interés de propietarios y personas vinculadas a empresas vitivinícolas como la propia Bodegas Domínguez, Bodegas Monje, Arca de Vitis o Tajinaste; y cocineros como Pedro Rodríguez, Jesús González, Adrian Bruins, Fabián Mora o Abraham Barroso; además de representantes de asociaciones de productores de papa, entre otros colectivos. El convivium está formado por personas a título individual, no empresarial. La asociación, que se nutre sólo de las cuotas aportadas por sus socios, puede contar con la colaboración de instituciones públicas, según precisa Morales. A este respecto, personal vinculado al Área de Agricultura del Cabildo de Tenerife participará en la iniciativa.

Los restauradores que formen parte de un convivium de Slow Food pueden integrarse a un concepto asociado al movimiento que se denomina Kilómetro 0. Cocineros y restaurantes recibirán el correspondiente distintivo que premia la riqueza de la cocina local si cumplen con los requisitos que exige, en este caso, Slow Food España: adquirir directamente de tres productores, como mínimo, que se hallen en un radio de 100 kilómetros del restaurante (en Canarias, por razones geográficas obvias, habría que redifinir esta situación) y que la carta incluya al menos cinco platos considerados Km 0 (un 40% de ingredientes comprados a los productores cercanos, mientras que el 60% restante tienen que ser ecológicos).

[apunte] Para saber más…

En el portal web de Slow Food España se encuentra toda la información para conocer más de cerca este movimiento de carácter internacional .

Génesis. El movimiento fue fundado por Carlo Petrini en la localidad de Bra, en la provincia italiana de Cuneo, en la región norteña del Piamonte. En diciembre de 1989 fue presentado oficialmente en París. Su símbolo es un caracol: se mueve despacio y degusta con calma su paso por la vida.

Concepto. En contraposición a la comida rápida, Slow Food propone una vida sin prisas, comenzando por la propia mesa. Te ofrece redescubrir la variedad y los aromas de la cocina local.
wEn el mundo y en España. En la actualidad, el movimiento Slow Food está presente en 50 países, con más de 100.000 socios por todo el mundo. En estos momentos, en España existen 30 convivium.[/apunte]