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El barrio que surgió del mar

   

Manuel Díaz Marcelino, armador de Los Abrigos y vicepatrón mayor de la cofradía de pescadores Los Cristianos, junto al puerto del barrio granadillero. | DA

VICENTE PÉREZ | GRANADILLA

“El origen de este barrio es la pesca, y aún es su razón de ser”. Así resume la importancia de este sector para Los Abrigos el armador Manuel Díaz Marcelino, cuyos barcos de bajura fondean en un puerto deteriorado por los temporales del Suroeste (es visible un gran socavón en su espigón) y que apenas permite el atraque de unas cuantas embarcaciones de mediana eslora.

Un dato da idea de la importancia de la actividad pesquera en este núcleo costero de Granadilla: el mar supone aún el sustento de 300 familias de pescadores, a lo que hay que unir otro centenar más de familias empleadas en los restaurantes donde se cocina el pescado fresco capturado por los 30 barcos que salen a faenar. “Esto demuestra que se puede sobrevivir de la pesca en tiempos de crisis, aunque es un oficio con unos riesgos y costos que a veces la gente desconoce cuando se come un pescado”, afirma Díaz Marcelino, vicepatrón mayor de la Cofradía de Los Cristianos, que engloba el puerto de Los Abrigos.
Un puerto que, en realidad, no hace honor a su nombre, porque poco abrigo parece dar a los pescadores. Primero, por el corto tamaño de su dique, y, segundo, porque solo les protege del viento dominante, el del nordeste, pero no de los temibles temporales del suroeste. “En esos casos tenemos que llevarnos los barcos a la marina de San Miguel, pagando un precio simbólico, porque aquí no tenemos refugio”, lamenta el portavoz de los pescadores.

Por ello, la cofradía, aunque es sabedora de las estrecheces económicas actuales, no pierde la esperanza de que se amplíe el dique, al menos el doble que el actual. A esta reivindicación unen otra aún más perentoria, que es la necesidad de un dragado de los fondos, dado que se han llenado de arena y pronto serán un obstáculo para el fondeo de los barcos con mayor calado. Por no tener, no tienen ni depósito de combustible ni agua dulce, aunque vivan rodeados de agua, pero salada.

Tampoco disponen de puesto de primera venta donde pasar los obligatorios controles sanitarios y registros legales a sus capturas (ahora deben llevarlas a Los Cristianos o a Tajao). Pero en este caso el futuro parece más halagüeño, pues los pescadores de Los Abrigos aseguran que la Viceconsejería de Pesca, en colaboración con el Ayuntamiento, tiene avanzado ya la tramitación del proyecto de un edificio anexo al puerto donde se prestará este servicio, y que albergará una lonja, una máquina de hacer hielo y oficinas administrativas.

En la costa del barrio han puesto sus ojos los promotores de puertos deportivos, e incluso llegó a haber dos proyectos de dos empresas distintas que al final acabaron en litigio, y ahora además ha caducado la concesión administrativa que dio a Dirección General de Costas, según explican desde la cofradía. “A nosotros nos gustaba más el proyecto que presentó Pedro Galván, porque era menos impactante, no destruía la playa, y está más orientado hacia una Escuela de Vela, que no es lo mismo que un club náutico; y además ese muelle le haría de abrigo al puerto pesquero”, explica Manuel Díaz, un hombre que conoce el mar canario como la palma de su mano, y cuyos barcos (tiene dos) van a faenar hasta las islas de La Gomera y Gran Canaria.

Preocupa también a los marineros de Los Abrigos la pesca furtiva, que les hace competencia desleal. “No son suficientes las inspecciones que se hacen, hay mucha gente pescando con licencia deportiva, cada año hay más de mil licencias nuevas en Tenerife, y poca autoridad”, asevera este pescador, sentado en la terraza de uno de los restaurantes que miran al puerto, y donde se consume parte del pescado que capturan estos pescadores .

Algunos de los barcos con base en este puerto son atuneros que van a faenar hasta Marruecos, pero la mayoría son de pesca artesanal. Su presencia en este coqueto puerto del Sur tinerfeño demuestra que no solo de bloque y cemento y de turismo vive el canario, y además supone un atractivo más para visitar Los Abrigos y comerse un buen pescado fresco junto al océano.

[apunte] Los pescadores apoyan la reserva marina prevista

Los pescadores de Los Abrigos ven con buenos ojos la creación de una reserva marina en este litoral, concretamente en la Punta del Jibitero, dado que ayudará a combatir la sobrepesca y ayudará a regenerar la fauna. Se trata de un proyecto impulsado desde el anterior gobierno municipal, con el entonces concejal de Medio Ambiente, Antonio Cabrera, y que depende ahora de la aprobación del Ministerio de Medio Ambiente. Las restricciones de uso y explotación que suponen estas reservas permiten proteger a crías y adultos, incrementándose considerablemente la capacidad reproductora. Se propone también esta franja protegida como un espacio para la liberación controlada de especies en cualquier fase de su ciclo vital, con el fin de favorecer la regeneración de especies de interés pesquero.[/apunte]