LA LAGUNA >

El cuadrilátero: ¿Un problema de orden público?

La zona del cuadrilátero aglutina la mayoría de locales de ocio. | J. G.

NATALIA TORRES | LA LAGUNA

Más de 10.000 personas se concentran de jueves a domingos en la zona conocida como el cuadrilátero, en La Laguna, donde se localiza la mayor parte de los locales de ocio de la ciudad del Adelantado. Tal concentración de público hace que los problemas de convivencia afloren entre vecinos, propietarios de los bares y los propios usuarios. Tanto empresarios como vecinos coinciden en que el problema no está en la actividad de ocio propiamente dicha, sino más bien “en el gran número de personas que se concentran en la calle” y en “la falta de rigor a la hora de aplicar las normativas municipales”.

La calle Doctor Zamenhof es la que está presentando un mayor número de incidentes. “Lo que no podemos permitir es que los vecinos de esa calle no puedan entrar al garaje de su casa porque está la gente bebiendo”, exponen los vecinos a la par que los empresarios señalan que “no somos responsables de lo que pasa en la calle”. Unos y otros apuntan a una mayor intervención de la Policía Nacional y Municipal como la mejor manera de solucionar los conflictos.

La Fecao estima que más de 10.000 personas se mueven en la calle de jueves a domingo

Pablo Reyes, es el presidente de la Asociación de Vecinos Casco Histórico, uno de los colectivos que más activo se ha mostrado a la hora de solucionar lo que otro colectivo, en este caso la Federación Empresarial Canaria de Ocio y Restaurantes (Fecao) califica, no como un problema de los empresarios, sino de “orden público”. Reyes confía en que el ayuntamiento cumpla con las promesas hechas antes de las elecciones: “El alcalde se comprometió a incrementar la presencia policial y sí que hemos notado que en Zamenhof hay más policía lo que hace que la calle se esté más despejada”. La segunda iniciativa es la elaboración por parte del Consistorio de una ordenanza para el centro que regule el ocio y el descanso de los vecinos, normativa que según Reyes “se está elaborando y en la que esperamos poder participar aportando nuestras iniciativas”. La tercera medida y sobre la que, explica Reyes, aún no tiene noticias, es la convocatoria de una reunión entre los empresarios y los vecinos, “esperamos que se pueda hacer a principios de septiembre y podamos plantear que no permitan que se saque bebida a la calle, ni siquiera en vasos plásticos”. Por último, la Asociación de Vecinos Casco Histórico apunta la posibilidad de participar en la Junta de Seguridad para “exigir respuestas a la Policía Nacional porque es la que tiene las competencias en orden público”. Reyes aclara que “no estamos en contra del ocio nocturno, solo queremos que el vecino no lo pase mal”.

Empresarios

Juan Antonio Santana es el presidente de la Fecao, federación a la que pertenecen la mayoría de los locales del cuadrilátero y para el que, el problema que se presenta en calles como la de Doctor. Zamenhof, obedece a una cuestión de orden público y apunta directamente a la Policía Nacional y Local: “Si actuaran de raíz contra el botellón y con el mismo rigor que actúan contra los empresarios, el problema se solucionaría”. Santana defiende que los empresarios cumplen con la ley, “tenemos una licencias pero no tenemos ninguna responsabilidad con lo que pasa en la calle”.

Desde la Fecao, asegura Santana, lo que se pide es que se cumpla la normativa de forma que “la Policía Nacional y Local exija a los que están en la calle en la misma medida que nos exigen a nosotros”. “Lo que no resulta lógico”, continua Santana, “es que en la última reunión de la junta de seguridad se expusiera que se habían levantado 500 actas por botellón, cuando sabemos que en la calle hay entre 8.000 y 12.000 personas en movimiento de jueves a domingo”.

Desde la Fecao aplauden la puesta en marcha de la ordenanza el ocio nocturno pero apunta que “ya existen decretos que se incumplen, normas que por ejemplo prohíben la venta de alcohol a menores o que se adquieran bebidas alcohólicas después de las diez de la noche. Si en vez de arruinarle la vida a los empresarios fijaran su atención en los lugares en los que se incumplen estas medidas, el ruido desaparecería”.