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El sabor de la tradición

   

Un molinero trabajando en La Molineta, de tradición familiar. | J. G.

NATALIA TORRES | LA LAGUNA

Desde la zona conocida como el llano de los molinos hasta lo que en la actualidad es la cabecera del aeropuerto se disponían en línea recta unos 14 molinos de viento dedicados a la producción de gofio. Ahora, 145 años después, tan sólo queda La Molineta, el único molino de gofio que se ubica dentro del casco de La Laguna y uno de los tres que quedan en el municipio. José Luis García es su director-gerente y la quinta generación que está al frente de este negocio familiar.

“Vine por tres meses cuando acabé los estudios y ya llevo 21 años”, explica con una amplia sonrisa este joven que se define como “molinero” término del que dice sentirse muy orgulloso. A través de la historia de La Molineta se puede acceder a parte de la historia de La Laguna, “en nuestros archivos podemos encontrar desde sellos con ¡viva la República! hasta otros con la figura de Alfonso XIII o documentos que reflejan la época del racionamiento”, señala García.

García: “Hasta hace cuarenta años el 90% del cereal para hacer el gofio era autóctono”

Pero La Molineta, un molino de 12 velas, totalmente innovador en su época y que permitía a sus propietarios girar las aspas 360 grados desde su interior, no sólo es una manera tradicional de hacer el gofio. La innovación y la modernidad se imponen en un negocio que, como reconoce su director, “está abocado a la desaparición si no invertimos en él”. Prueba de ello es que los molinos de gofio que quedan en la Isla poco a poco van cerrando. Actualmente quedan unos 17 y el cierre sobreviene sobre todo porque “no ha habido relevo generacional”, destaca García. A esto se une la fuerte inversión que sus propietarios han de hacer para adaptarse a las normas tanto de Sanidad como de Industria, que certifica la calidad del producto.

José Luis García (recuadro derecho) lleva 21 años en el negocio familia. | J. G.

Producto natural

José Luis García no se cansa de decir que el gofio es un producto natural y en el caso de La Molineta hecho con cereales “de primera calidad”. El 99% del cereal proviene de fuera de Canarias y se lamente García de que “hace tan sólo 40 años el 90% del cereal con el que se hacía el gofio era de aquí”. “Este año es el primero en mucho tiempo que hemos tenido gofio de millo autóctono durante ocho meses porque ha habido una magnífica cosecha”, aclara el director-gerente de La Molineta. Desde la Asociación de Productores de Gofio de Canarias, de la que García es vicepresidente, se intenta impulsar el cultivo de cereal para suministrar a los molinos, “en 2009, en Canarias se consumieron ocho millones de kilos de gofio. Si todo ese producto se surtiera con cereal propio se tendría una forma de dar salida a los cultivos”. En el caso de La Molineta también se ha apostado por la innovación, “nosotros hemos puesto en el mercado las monodosis de gofio, gofio de tres cereales para los más pequeños y de siete para los deportistas”. “Las mamás son las que más se acercan para preguntarnos que gofio pueden darle a sus niños”, explica García, quien reconoce que en verano se vende un poco menos porque “se hacen menos escaldones”, dice entre risas.

Exportación

La apuesta de este negocio familiar por la innovación no se para solo en crear nuevas variedades de consumo o adecuar sus instalaciones a los nuevos tiempos sino también en llevar el gofio a lugares como Miami, donde cuentan con 70 puntos de venta de gofio canario y también a Alemania. Charlas en colegios, hasta 6.000 alumnos en el último curso, y diferentes actividades componen el entramado de La Molineta. José Luis García afirma que, en cuanto el gofio canario disponga de la Identificación Geográfica Protegida (IGP), será una manera más de proteger un producto que incluso imitan en otras zonas del mundo bajo la marca de gofio canario.