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OPINIÓN > POR ANTONIO ALARCÓ

Elecciones ya

   

Recibimos con preocupación hace unos días la noticia de que Rodríguez Zapatero abandonaba sus vacaciones en Doñana. No tanto lamentamos este paréntesis como la razón de interés público que lo ha motivado, el incesante vaivén en el que se ha visto sumida nuestra economía durante el último mes, producto principalmente, pero no único, de su ineficacia demostrada. Muchas veces hemos dicho que los problemas, como la salud de un paciente no conocen de vacaciones, y comenzado agosto nos encontramos que la prima de riesgo, que mide la diferencia a pagar entre el bono español a 10 años y su equivalente alemán, terminó por echarse al monte, por encima de los 400 puntos. Todo ello en medio de los efectos de la subasta de bonos del Estado, colocados a los intereses más altos de los últimos 13 años. Contenido el problema, el presidente se marcha unos días a Cádiz.
La grave situación financiera que atraviesa la Unión Europea (UE) ha dañado muy seriamente nuestra economía, y mientras los dirigentes del resto de estados miembros están al frente de sus equipos buscando remedio a estos problemas, en España nadie toma las riendas de la crisis. El presidente interino veranea mientras la bolsa se desploma y las cifras del paro se desbocan. Razón tiene el Partido Popular al solicitar un pleno extraordinario del Congreso donde se nos explique, al menos, qué ha hecho un gobierno cuyo secretario de Estado de Economía se refiere a la crisis como tormenta de verano, descartando adoptar medidas de freno.
Después de reconocer que esta inestabilidad se va a mantener durante meses, la situación es definida por el entorno del aún presidente como “preocupante”, con la coletilla de “aún no gravísima”, evocadora de la sistemática negación de la crisis años atrás, en los prolegómenos de las Elecciones Generales de 2008.
Champions League, corazón de Europa, brotes verdes… ¿Lo recuerdan? De aquellos primeros fangos en que nadaba despreocupado el zpaterismo -que no tiene ningún factor inhibitorio, dado su carácter mesiánico y su grandilocuencia- llega el actual lodazal en que nos encontramos inmersos. Vuelve a ser la UE la encargada de recordarle a nuestro gobierno que es posible hacer nuevos ajustes, más aún, que es preciso que se hagan cuanto antes. Sucesión de varapalos, pues, a nuestra credibilidad internacional, puesta en solfa más que nunca desde que Zapatero anunciara la convocatoria de elecciones generales para el 20 de noviembre, prácticamente cuatro meses más de agonía a la espera de los cambios que necesitamos. Es verdad que los comicios no arreglan el problema, pero son el principio del cambio.
Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional, apuntaba estos días en un brillante artículo, que el anuncio de Zapatero es un gravísimo error, primero por crear incertidumbre en torno a nuestra economía, sin timonel hasta que se forme el nuevo Ejecutivo, y segundo porque constitucionalmente tiene que hacerlo por decreto y previa deliberación en el Consejo de Gobierno, y no dar una rueda de prensa en medio del clima de inestabilidad que vive el país. Pero claro, poco margen de maniobra y legitimidad democrática le puede quedar para asumir ese golpe de timón a un presidente en funciones, en situación de interinidad, a quien se ha encargado de ningunear su sucesor como candidato en la próxima confrontación electoral, RbCb, el político antes conocido como “llamadme Alfredo”, y antes portavoz en el Congreso y ministro. ¿Acaso pretende Zapatero con estos meses de prórroga permitir un rearme y una nueva estrategia de su sucesor? Más irresponsabilidad que añadir en nómina a la herencia del zapaterismo, amigos, la España del desempleo, de la exclusión social y de la parálisis de la iniciativa privada. De los ataques especulativos internacionales a la deuda española es mejor no hablar a más de cinco millones de parados, 300.000 de ellos canarios, o a quienes sufren el drama de la pobreza y de la exclusión social, malviviendo gracias a ayudas públicas y a la caridad de las familias. Ya ni los periodos tradicionalmente favorables para las contrataciones, como lo es el verano, permiten maquillar los datos del paro, ni alivian a las empresas tinerfeñas. Mientras, volvemos a ser testigos del espíritu mercantilista que ha presidido la actuación de algunos miembros de CC en esta crisis, haciendo la guerra por su cuenta, ajenos a los verdaderos problemas que aquejan a los ciudadanos y especulando con su voto favorable a una eventual prórroga de los Presupuestos Generales de 2011. Sí, todavía pretendían poner otro parche al peor presidente de la democracia y mantenerlo en el Gobierno. Ahora que Zapatero se marcha y no será ni siquiera diputado, sería bueno que Paulino Rivero, Ana Oramas o Fernando Ríos explicaran qué pasará con las aguas canarias, también llamadas “aguas paulinas”, que germinaron su patético apoyo a los Presupuestos el año pasado. Señores, no nos olvidamos. Como tampoco nos olvidamos de los incumplimientos del Plan Canarias, el REF o la deuda sanitaria, facturas pendientes. La solución pasa por no prolongar más este periodo de incertidumbre y convocar elecciones generales ya, no a finales de noviembre, sino en octubre, apurando el plazo legalmente previsto para disolver las Cortes y dando voz por fin a los ciudadanos, para que decidan quién debe acometer la labor. Es saludable para España y para Tenerife que estas elecciones lleguen cuanto antes.

Antonio Alarcó es Senador del PP y consejero y portavoz
del PP en el Cabildo de Tenerife