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ENTRE NOSOTROS > POR JUAN HENRIQUEZ

Estatuto del político

   

Claro que hay servidores públicos, políticos dispuestos a velar y a defender los intereses generales de los ciudadanos, y un servidor así lo piensa. Pero dicho esto, también afirmo que llega a la política mucha inmundicia, listillos y aprovechados, unos don nadie en su vida profesional, si es que la tienen, o, simplemente, que no han trabajado nunca y encuentran en la política un filón bien remunerado, que en la empresa privada jamás hubieran soñado tener. Y, aunque pague justo por pecador, lo cierto es que ha llegado la hora de aprobar el estatuto o el reglamento del político, de acabar de una vez con determinados privilegios de los que gozan, los que los diferencian del común de los mortales. Veamos parte del estatuto abreviado.

Todo político aspirante a un cargo público deberá presentar un currículo personal, con un anexo de los bienes y rentas que ingresa. Y hablando de ingresos, debe saber que, en el supuesto de dedicarse en exclusiva a la institución, su salario oscilará entre los 35.000 y 50.000 euros anuales brutos, sujetos, como todo el mundo, al descuento del IRPF. Un más que digno salario teniendo en cuenta que el promedio de los españoles está entre los 20.000 y 30.000 euros.
Y también conviene recordarles que para tener derecho al periodo vacacional han de transcurrir, al menos, on
ce meses en el cargo, tal y como ocurre con cualquier trabajador de la empresa privada o pública.

Sólo los cargos de relevancia institucional dispondrán de coche oficial con chófer, es decir, el parque móvil actual se reducirá el 75%, y para ello entrará en vigor el servicio de transporte compartido entre áreas. Algo similar deberá ocurrir con los servicios de escoltas, siendo la máxima autoridad de seguridad la que determine la necesidad, nunca por el capricho y la estupidez del político de turno, y algún caso conocemos por estos lares. Todos los políticos con cargos públicos deben saber que los equipos para desempeñar sus funciones (portátil, móvil, etc.) son en exclusiva para la gestión que tengan encomendada en la institución, nunca para uso particular; es que los hay que se meten hasta en las páginas porno de internet.

Por descontado que todos los políticos con cargos públicos serán tratados ante la justicia como cualquier ciudadano; se acabaron los privilegios de la inmunidad parlamentaria y los aforamientos, igual que el amparo para los imputados ante los tribunales de justicia. Aquí el que la hace que la pague. Y hablando de justicia, imputados y corrupción, se impondrá el requisito de tener limpio el expediente de penales para poder participar en el proceso electoral.
Por último, hay que decir que existe un serio problema para que se cumpla el presente estatuto del político, pues, al ocuparse los partidos políticos de configurar las listas electorales, son los primeros en incumplir las normas; por lo tanto, el reglamento está más bien pensado para las listas abiertas, de tal forma que sean los propios electores los que seleccionen a los políticos que cumplan los requisitos que se les exige para ser candidatos. ¡Transparencia total!

juanguanche@telefonica.net