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la columna > por manuel iglesias

Guardar o vender el oro

   

La sugerencia desde fuentes alemanas de que países en dificultades económicas vendan parte de sus reservas de oro, dio pie a numerosos comentarios en España, muchos en tonos de alarma y en rechazo de la propuesta, incluso desde el entorno socialista, al parecer sin recordar que el Gobierno ya lo hizo en 2007 en un porcentaje importante del metal entonces existente en el Banco de España.

Entonces, el vicepresidente para Asuntos Económicos, Pedro Solbes, en el Senado, en junio de 2007, aseguró el objetivo era vender el oro, “un activo que ya no es rentable, para reinvertir en bonos de renta fija, que si tienen rentabilidad”. Y añadió que, además, el almacenamiento y la custodia del oro generaba gastos, sin producir ingresos. Por eso lo liquidó a unos 700 euros la onza, cuando hoy alcanza los 1.700 euros, aproximadamente, el mismo peso comercial. Pero al margen de las valoraciones políticas o sicológicas que se puedan hacer, en el fondo late la pregunta de si es si resulta lógico mantener esas reservas de oro sin rentabilidad (puesto que solo la tendrían si se vende algo, en unos momentos de alta cotización), mientras que salimos a buscar préstamos al exterior con alto interés. La premisa del 2007 de Solbes, de que es mejor tener parte de ese oro en bonos de renta fija, que generan intereses, en lugar de un metal almacenado y custodiado con costos añadidos, tiene un contenido como para reflexionar.

Con el paralelismo de la economía doméstica, la cuestión es si vale más guardar el oro en el fondo del armario, y pedir dinero prestado para una necesidad; o venderlo y no pagar intereses, ni contraer deudas o que estas sean menores. Las respuestas pueden ser variada y con motivaciones distintas, incluidas las psicológicas, pero no cabe duda de que se trata de un interrogante interesante en la actual situación.

En su momento el oro respaldaba la moneda de los países, pero eso primero se abandonó como patrón mundial y después de la entrada del euro la tutela a la moneda única se mueve en otros ámbitos. Mantener las reservas de oro tiene sentido desde determinados parámetros, pero venderlo también posee fundamentos desde otro. Lo que si parece estar más o menos claro es que haga lo que haga el Gobierno, venda o no venda, habrá un sector relevante que le diga que lo ha hecho mal.