X
la última > por carlos carnicero

La intransigencia del PP puede salvar al PSOE

   

El reloj marca la hora con ansiedad porque no queda margen para negociar con mesura y con tranquilidad.
Y el PP, que ha mordido hueso, no suelta la pieza que le ofreció José Luis Rodríguez Zapatero para reformar la Constitución limitando el déficit público.

Vayamos por partes. Limitar el endeudamiento por mandato constitucional tiene cierto parecido con la conducta de los ludópatas que quieren dejar el juego. Dan instrucciones por escrito a los casinos de que les prohíban la entrada.

Nuestros próceres, para dejar de jugar con nuestros impuestos como lo han estado haciendo con proyectos faraónicos, quieren limitar sus decisiones de gasto para echarle la culpa a la Constitución cuando cierren las guarderías o los mismos ambulatorios.

El PP le está retorciendo el cuello al PSOE pretendiendo déficit cero. Es decir, anulando la capacidad de gastar un euro más de lo ingresado.

Hemos pasado del país con más kilómetro de alta velocidad del mundo a un país que no va a tener dinero para cambiarle las ruedas a las bicicletas.

Por primera vez ha habido un atisbo de rebelión en el PSOE. Después de casi diez años de silencios y sumisión ante el cesarismo de José Luis Rodríguez Zapatero, hay un pequeño tumulto ante la figura de cera del presidente del Gobierno: ya está para el museo de los horrores y por lo que se ve quiere un asiento entre Margaret Thatcher y Ronald Reegan: ellos son los padres del neoliberalismo moderno y ahora Elena Salgado y el presidente del Gobierno han tomado el relevo para introducir la socialdemocracia española en ese cesto.

El PP aprieta pero no ahogará, porque el PSOE le ha puesto en bandeja que la rebelión de la izquierda deje sin agua la piscina del PSOE.

El límite constitucional del gasto público es lo único que le hacía falta a Zapatero para garantizar el desplome absoluto de la marca Rubalcaba en la bolsa electoral. Porque, en el fondo, ya solo cuentan los mercados, los votos van a cotizar en bolsa. Y si no, al tiempo.