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La próxima vez sin tanto ruido

   

El jueguito de esta semana en relación con la celebración de la principal festividad de la isla de Tenerife no ha gustado a casi nadie, y sobre esto quizá aún tenga que explicarse con detalle y profusión el alcalde de la Villa Mariana de Candelaria, José Gumersindo García. Al responsable de la Corporación local candelariera parece que se le ha ido la mano con sus críticas al resto de instituciones públicas y con las exigencias injustificadas dirigidas a éstas y otras entidades.

La situación hoy en Canarias, no solo en Tenerife (y como ocurre en España y en tantos otros territorios), es la que es, y las penurias que pasa y pasará Candelaria también pesan en el resto de las corporaciones locales, e incluso en la Administración autonómica. ¿O el alcalde de Candelaria no es consciente de ello? Seguro que sí, que además José Gumersindo García es una persona con experiencia y también, y de esto estamos seguros, con conocimiento de estas cosas.

Ahora bien, lo que no puede ser, y ya lo mencionamos al principio, es que la programación y el éxito de las fiestas vinculadas a la Virgen de Candelaria, a la imagen religiosa más venerada y apreciada en nuestra Isla, pasen por un rifi-rafe previo, por una partida de ping pong quizá animada por intereses políticos que en este caso no vienen a cuento. Nunca.

Primero, que si el poco dinero que hoy tiene el Ayuntamiento de Candelaria es para dar de comer, en primer lugar, a los vecinos de esa Villa (pues claro); luego que si los actos de la celebración se recortarán porque los demás, el resto de administraciones públicas, no ponen lo que han puesto en otras ocasiones, e incluso con amenazas, afirmaciones y expresiones incómodas e indeseadas que se alejan muy, mucho, de lo que tiene que primar en las relaciones normales entre las personas y las instituciones.

El alcalde de Candelaria debe saber, y seguro que ya es consciente de ello, que la organización de la festividad de la Virgen de Candelaria de 2011 le ha quedado grande, muy grande, y que la falta de aptitudes de su equipo de Gobierno, del que él es el principal responsable, ha llevado a muchos sobresaltos e incoherencias, sobre todo los aireados en los medios de comunicación. Estas malas acciones no son de recibo, ni tampoco el meneo pa’ lante y pa’ tras en tantas decisiones equivocadas o en salidas de tono. Nuestra principal fiesta, la vinculada a la imagen de la Virgen de Candelaria, debe estar siempre al margen de esas peleas de chiquillo, y siempre, y esto se debe tener muy claro, hay que ser fieles a la tradición, al sentir mayoritario del pueblo y a la necesidad de mantener nuestro acervo religioso, histórico y cultural. Pero esto que se consiga sin ruido, sin heridas… Como siempre se debe hacer y tantas veces ya se ha logrado: desde el consenso y la sintonía plena. Aunque este año al fin nos hayamos enterado de que somos más pobres, esta pobreza no justifica la otra, y menos está reñida con la lealtad, con la sencillez… Que en la fiesta cunda el ejemplo y que ésta brille como de costumbre.

Ya solo cabe mirar hacia arriba

Lo dicho: directivos, aficionados, seguidores de todo tipo e instituciones públicas y privadas más o menos ligadas al club representativo de esta Isla en fútbol, a nuestro querido Club Deportivo Tenerife, lo pasado pasado es y ahora solo cabe hacer una piña y mirar hacia arriba ante el inminente inicio de la andadura de nuestro Tete en la categoría de bronce del fútbol nacional. Ello ocurrirá el fin de semana próximo (si la huelga convocada por la Asociación de Futbolistas Profesionales -AFE- lo permite), en la primera jornada de la temporada 2011/12 y en un partido de máxima rivalidad, el que pondrá frente a frente los valores deportivos del CD Tenerife y de la UD Vecindario. La cita, y desde esta página se anima a los tinerfeños a acudir al estadio Heliodoro Rodríguez (que será el domingo 21 de agosto, a las 17.00, si no se mantiene el paro), debe ser un punto de inflexión en la trayectoria del equipo y también tiene que significar, sí o sí, la vuelta a la extraordinaria comunión que en la cancha del entorno del Viera y Clavijo tantas veces se ha mostrado, y con tan buenos resultados. No olvidamos lo obvio: que las dos últimas temporadas, en Primera y Segunda, fueron nefastas, dolorosas, repletas de errores. Pero volvemos a repetir que eso es pasado y lo de ya es solo nuestro Tenerife, nuestros colores… Tenerife, a pelear y a luchar: a hacer las cosas bien. Hay que salir de esta.