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LÍNEAS DE MÁS > POR GERARDO DANIEL SETTECASE

Latinoamérica busca matar a los mensajeros

   

Los gobiernos de los países que integran el círculo duro del denominado Eje Caracas-Buenos Aires (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina) llevan a cabo una guerra sin cuartel contra grupos empresariales de la comunicación, intentado repetir el modelo que el presidente venezolano, Hugo Chávez, ha bautizado pomposamente como de revolución popular de la comunicación (o algo así) y que se basa en la desaparición del sector privado y la entrega de esos medios a periodistas (?) que supuestamente defenderán, en la transmisión de noticias, la verdad de lo que ocurre en esos países.

La justificación es que han localizado nidos de enemigos de la patria en esos medios, pese a que, como denotan los resultados electorales, la supuesta realidad que éstos exhiben y pudiere haberles afectado -corrupción, inflación, violencia- no ha impedido la reelección de sus líderes.

Lógicamente esos periodistas (?) custodios de la verdad son afines a Chávez en Venezuela, a Evo Morales en Bolivia, a Rafael Correa en Ecuador y a Cristina Kirchner en Argentina.

Morales gobierna un país en el que puede controlar a los medios gracias a la adjudicación de publicidad oficial y a la implantación de una ley de control de contenidos como la de Chávez, algo a lo que Kirchner ha renunciado a cambio de la extensión de la red de emisoras de radio y la televisión oficial, desde la cual, del mismo modo que el presidente venezolano, atosiga a la sociedad con sus discursos y sus actos de presentación de programas sociales, sin olvidar la persecución judicial a periodistas y medios.
Correa ha optado también por esta estrategia, igual que Chávez y Morales, para contener a los profesionales de la comunicación que ponen en peligro la patria o la revolución, apañados todos por una legislación ambigua y por jueces a veces cómplices y otras veces amenazados.

Los cuatro saben que no podrán apoderarse de diarios como El Nacional, El Mercurio o Clarín. No son el objetivo. Este objetivo es acabar controlando los multimedios que de ellos dependen, como Globovision en Venezuela o TN Noticias en Argentina, para emitir su concepto de pensamiento único.

Adorado por millones y odiado por otros tantos, el tres veces presidente de Argentina, el extinto Juan Perón, al asumir su último mandato en 1973, ordenó a sus asesores: “No toquen a los medios. Cuando los tuvimos todos a nuestro favor nos derrocaron. Cuando los tuvimos en contra, gane tres elecciones”. Moraleja para Chávez, Morales, Correa y Kirchner, ante sus propias experiencias favorables recientes: matar al mensajero es el peor remedio.

gerardoctkc@gmail.com