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> por Tomás Cano

Los pepinos

   

El 10 de noviembre de 1988, siendo director general de Air Europa, un Boeing 737-300 efectuaba el vuelo Palma-Hannover (Alemania)-Palma. Se que no sirve de nada explicar esta historia a estas alturas, cuando nuestra agricultura y sus gentes están con la cara besando el barro gracias a la siempre edificante eficiencia alemana, y con perdidas millonarias, pero desgraciadamente esto entre los alemanes y nosotros ha sido siempre así. Continúo pues con la historia. El avión se preparó para la toma de tierra en Palma de Mallorca cuando el comandante se percató de que no salía el tren de aterrizaje. Después de innumerables intentos, al hacer una inspección del tren desde el centro del pasillo del avión, se percató de que había en el pozo que alberga las ruedas el cuerpo de una persona. Volando a baja altura y a medida que el cuerpo extraño se iba descongelando, la persona cayo por la zona de Lluchmajor y fue encontrado su cuerpo al cabo de unos días por la Guardia Civil.

Lógicamente, nos pusimos en contacto con el aeropuerto alemán para reclamar una explicación, porque el avión no sufrió daños y todo quedó relegado en un susto. La respuesta alemana no se hizo esperar. Nadie en su sano juicio podía poner en duda la seguridad de los aeropuertos alemanes, por lo que la conclusión a la que llegaban era que el polizón a bordo era un español,que había subido al avión sin que nadie lo viera en Mallorca. No contento con esto fui a Alemania a pedir explicaciones. La respuesta que obtuve era que si era una visita de cortesía me atenderían pero si tenía intenciones de reclamar no me atenderían. El viaje no fue en balde, ya que después de la visita de cortesía fui a ver al jefe de la policía, por cierto, polaco emigrado a ese país, el cual me reconoció de forma extraoficial que lo cierto era que el polizón era un joven de tal vez 16 años fugado de un hospicio y que se atrevió a franquear con toda impunidad las famosas medidas de seguridad alemanas. Por lo menos supe la verdad. Que no esperen mucho los agricultores del comportamiento alemán. Espero y deseo que recuperen lo perdido, y lamento el comportamiento de nuestro gobierno, pero hay que entender esa cobardía porque los alemanes son una de las materias primas más importantes en el turismo, y contra eso es difícil enfrentarse. De cualquier forma, con actuaciones como las de nuestros gobernantes parece que seguimos siendo ciudadanos de la UE de segunda categoría… Hay que pedir responsabilidades a todos, por parte de los afectados por este escándalo de gran magnitud, que ha causado un daño terrible a nuestros agricultores y al nombre de España.